Mª ÁNGELES VALLET LUQUE



"En Cristo lo puedo hacer Todo porque él es mi Fuerza"



NACÍ en 1970, la primera de cuatro hermanos. Mis padres eran católicos muy sinceros, con mucho respeto a las Escrituras, y al igual que Pablo, muy celosos en su religión.

A los pocos meses de vida, mis padres empezaron a estudiar con los testigos de Jehová y poco tiempo despues se bautizaron y volcaron toda su vida en su nueva fe. Así, que tanto yo como mis hermanos fuimos criados en una familia Testigo.

Especialmente mi padre, nos inculcó todos los conceptos que había aprendido, desde la perspectiva de esta religión. No lo recuerdo muy bien, pero creo que con 8 o 9 años empecé como publicadora (persona que predica de casa en casa) y a la edad de 15 años me bauticé como testigo de Jehová.

Desde pequeña sé bien lo que es sufrir por la enfermedad, pues cuando tenia unos 10 años de edad, después de que me efectuaran una intervención quirúrgica, se me detectó una dolencia de espalda (llamada escoliosis idiopática), y esto me obligó estar hospitalizada, llevar yesos y corsés de plástico y hierro en mi cuerpo sin ni siquiera quitármelo para dormir durante años. Esto me impedía bañarme en la playa y piscinas, aguantar el calor que esto me producía en verano y todas las incomodidades que conlleva llevar un aparato así. Así que prácticamente toda mi adolescencia me la pasé dentro de este "traje de hierro", pero esto no me dio complejos y salía y entraba como si nada. A pesar de este impedimento me bauticé con 15 años. Me acuerdo que ese día hacia mucho frío, pues era Enero, y fui una de las ultimas en bautizarme pues mi madre tuvo que quitarme el corsé, el cual estaba compuesto de hierros y plástico juntados entre sí por unos 20 tornillos. Unos años después, debido a una gran alergia en mi cuerpo por llevar el corsé, me libré de llevarlo, aunque todavía y creo que mientras viva tendré secuelas de esta desviación de columna. .

También sufrí mucho con mi hermano pues con solo siete años, enfermó de diabetes severa teniéndose desde entonces que inyectar insulina hasta tres veces diarias. Tanto él como mis padres, sé que han sobrellevado esta enfermedad por su esperanza de que algún día cuando Dios intervenga y haga de la tierra un paraíso (según sus creencias), entonces sanara a mi hermano y a todo el que padezca una enfermedad. .

A los seis meses emprendí el precursorado regular (dedicación completa a predicar de casa en casa), y conducía muchos estudios bíblicos. De hecho una época que llegue a visitar en sus hogares una o dos veces por semanas a muchas personas a la vez. Por lo que toda mi adolescencia la dedique a predicar, y hacer todo lo que pensaba que debía hacer como buena testigo.

Con 17 años conocí al que hoy es mi esposo, y lo que puedo decir que más me unió a él, era el compartir pensamientos y proyectos espirituales, deseábamos ayudar a la gente, pues siempre hemos tenido una gran sensibilidad por el sufrimiento de las personas. Aunque a él lo caracterizan otras bonitas cualidades, creo que todavía hoy lo que más nos une es nuestro vinculo espiritual que hemos formado entre nosotros y Dios.

Ahora, después de casi 10 años de casados puedo decir con gran seguridad que no es casualidad el que le conociera a mi marido, ni que le amara con tan profundo amor, sino que se que era parte del plan de Dios para nuestras vidas que hoy estemos juntos como matrimonio. Nuestro noviazgo no fue muy largo, y tampoco de cuentos de hadas, pues teníamos dificultades para vernos, estar juntos y conocernos, debido a que mi padre no veía con buenos ojos nuestra relación por el simple hecho de no encajar con sus patrones de cómo deberían ser las cosas. Por lo que con poquitas cosa materiales pero mucho amor, nos casamos. Teníamos entonces 20 y 21 años. A los tres meses de casados y movidos, por tener en nuestro corazón el espíritu de misioneros y de ayuda a los que más necesitaran de nosotros, cogimos en una furgoneta grande todas nuestras cosas y nos fuimos a un pueblecito, donde creo recordar, no había ni 15 hermanos bautizados. El nombre de este pueblo es Almadén, muy pequeñito adentrado en las montañas de Ciudad Real, donde los inviernos son bastante fríos, y que la mayoría de la gente es de edad madura, pues su base económica era la minería y esto prácticamente a desaparecido. Servimos como precursores regulares y mi esposo como siervo ministerial ( diacono, haciendo casi de anciano por la falta de estos en este lugar ), dirigiendo parte de las reuniones y ayudando a la congregación. Además de esto teníamos 17 pueblos para predicar .

Trabajábamos, yo por las mañanas y David los viernes, sábados y domingos por la tarde-noche, así que el tiempo restante cogíamos nuestro cochecito y predicábamos los pueblecito, las aldeas, cosa que no era nada fácil pues los pueblos estaban distanciados de Almadén y con malas carreteras con muchísimas curvas que hacía que a veces pasáramos una hora y media hasta llegar al lugar, pero a mí lo que más me gustaba era dejar el coche en medio del campo y buscar a los pastores o los aldeanos de alguna casita perdida, y hablar con ellos y leerles algo de la Biblia o hablarles algo de Dios.

Allí enferme de un virus en la garganta llamado estreptococo, el cual me obligo a tener que medicarme con penicilina durante un año, esto me quitaba mucha vitalidad. Por lo que este contratiempo y la falta de trabajo en este lugar hizo que tuviéramos que volver a Sevilla. Allí volvimos a encontrar un piso y trabajo y empezamos a rehacer nuestra vida alli y a asociarnos con los testigos de este lugar.

Es paradójico y triste, decir que el irnos a un lugar de necesidad e intentar dar lo mejor de nosotros mismos, de nuestra juventud, incluso dar de nuestra salud, hicieran que al regresar en vez de sentirnos bien nos sintiéramos mal por las murmuraciones y las injusticias que sobre nosotros se vertieron como:

1º) La perdida de su privilegio de siervo ministerial (diáconos), solamente bajo la razón de un mal informe que mandaron de él por parte de dos siervos ministeriales de Almadén, (ni siquiera ancianos). Todavía nos preguntamos por qué, pues nunca hubo roces ni malos entendidos con ellos. Habíamos compartido muchas cosas con ellos, pues al ser solteros y lejos de sus familias se quedaban en casa la mayoría de los días a comer y estar con nosotros. Cuando nos fuimos no nos comentaron nada, es inexplicable. Luego años después supimos que la razón para eso fue que no habíamos predicado todas las horas exigidas por la organización, de ir de casa en casa, pero: ¿ Es que no se pensaba más que en las horas de ir de casa en casa? ¿Y las horas pasadas con las personas mayores, dando cariño a los hermanos, estudiando la Biblia, visitando a los que se encontraban mal físicamente y emocionalmente y trabajando para mantenernos? ¿Es qué eso no contaba?

2º) La mayoría de los hermanos en la fe y familiares, en vez de encomiar el gran esfuerzo y sacrificio que hicimos a pesar de nuestra edad, y el gasto que realizamos para mantenernos en esta obra, comenzaron a rumorear y en algunos casos nos dijeron personalmente: "Esto se veía venir. Erais demasiado jóvenes y no lo pensasteis bien. Os falta madurez, fe en Dios, constancia y sentido del sacrificio... etc., etc., etc. ".No se puede expresar con palabras el dolor que produce esto, y mucho más que se cuestionen tus motivos, cuando estos fueron solo el amor a Dios y a los demás............ Solo nos quedaba el consuelo de alguien que estuvo observándonos todo el tiempo y que estuvo siempre con nosotros y que se que nos cuido y sustento todo este tiempo.

Ese fue Jehová Dios, que puedo decir con gran seguridad que el si aprecio lo que hicimos.

Al poco tiempo, quede embarazada de nuestra primera hijita, la cual, aunque es una gran causa de orgullo y felicidad para nosotros, ha hecho que nos demos cuenta la responsabilidad tan grande que es tener hijos. Así que cuando tenia seis meses y queriendo buscar una mejor estabilidad económica, vinimos a Córdoba. Al principio me costó muchísimo adaptarme, pues era una ciudad nueva y desconocida para mí, una congregación nueva, mi familia fuera, mis amistades fuera, David trabajando todo el día, etc.

A todo esto tengo que añadir, que los primeros añitos de su vida no tuvo una salud muy fuerte, por lo que siempre estaba malita y teníamos que hacer visitas muy frecuente a los médicos y a los hospitales. Pero lo que recuerdo con más sufrimiento es que la atropello un coche con dos añitos (me acuerdo que ese día con mi hija casi inconsciente y ensangrentada entre mis brazos supe casi lo que podía ser perder a un hijo). Esto provoco en ellas problemas en su carácter, los cuales requirieron mucha paciencia, mucho amor, y mucho cansancio físico y emocional, hasta que se fue superando. Aquí empezamos a ver lo difícil que es para los testigos con hijo asistir a cinco reuniones, donde sus hijos no disponen de guarderías ni escuelitas dotadas para su edad y donde de espera que estén sentaditos y calladitos durante dos horas, niñitos de muy tierna edad. Ni decir tiene que debido a estas reglas y el problema de tener que cumplirlas cuando se tiene un hijito nervioso y enfermito, la asistencia a las reuniones se convirtió en una carga muy grande y una fuente de tensión . La soledad que un testigo puede experimentar y la incomprensión de miradas y de palabras que escuchan, ( como: “ No podrá callar a su hijo”, o “ Porque no disciplinara adecuadamente a su hijo para que este callado “), es algo difícil de expresar con palabras. A esto se añade su tremendo esfuerzo por obedecer las normas de la organización, pues para ellos es lo mismo que si Dios las pusiera, por lo que cada vez es mayor el esfuerzo por intentar llegar al listón que ellos ponen, para darte cuenta que cuando lo vas a alcanzar ahora te lo ponen más alto.

Luego a los cuatro años nació nuestra segunda hijita, con la cual también hemos pasado mucho con un síndrome parecido a la epilepsia. Aunque esto se soluciono pero también puso aprueba nuestra paciencia, aguante, y que volviéramos a experimentar más soledad e incomprensión.

Creo que todo esto y más se puede sobrellevar con la ayuda de Dios, pero lo que es casi imposible de sobrellevar es el desamor y la soledad. Eso por desgracia lo experimentamos en gran medida pues estábamos en una organización que daba más importancia y énfasis a predicar y más predicar, que a pasar tiempo con los hermanos, enfermos y necesitados. No palpábamos ningún interés genuino por nosotros, más que un simple como estas al entrar y salir de las reuniones, y esto por desgracia puedo decir de buena fe que no es cosa de un caso aislado como el nuestro, sino que es bastante frecuente entre muchos testigos, que sienten que mucho se les pide pero poco se les da.

A pesar de nuestras circunstancias intentábamos hacernos amigos de otros, y estar con otros en circunstancias parecidas, pero ahora me doy cuenta que la mayoría estaban tan cargados o más que nosotros, por el trabajo, los hijos, las enfermedades e inquietudes que da este mundo ajetreado, más todas las cargas impuestas por la organización para alegrar a Dios y tener su aprobación, sirviendo a un Dios que pide obras y mas obras para salvarte, y que nunca estas seguro de su amor y comprensión, su aprobación y salvación, como para tener tiempo de visitarse unos a otros y de mostrarse amor genuino, compañerismo, ternura y amistad. Solo podemos contabilizar unas pocas llamadas de teléfono de hermanos en todo este tiempo, incluso cuando hemos estado en hospitales por enfermedad de las niñas!

Entonces empezamos a preguntarnos:

¿Por qué nuestra organización no incentiva más la ayuda a los hermanos y a los enfermos por encima de la predicación? ¿De qué sirven tantas horas en la calle cuando hay tantos hermanos que necesitan calor de amistad, visitas y ayudas?

Cuando veíamos lo que nos costaba asistir a las reuniones bajo nuestras circunstancias, y lo difícil que se nos hacía predicar, pensábamos: "Si no hubiéramos sido testigos antes de tener estas circunstancias, ¿ habríamos aceptado el escuchar si nos hubieran predicado? ¿ no puede ser que haya personas que no acepten ser testigos, y que sin embargo, Dios las acepte por y les extienda su amor incondicional, pues son personas de buen corazón ?¿ Por qué rechazar y mostrar perjuicios por personas que están en otras religiones, solo por ese echo cuando muchas de ellas hacen más por el prójimo que nosotros?

Tengo que decir que hubo personas no-testigos, (vecinas, mamás del cole de mi hija, etc.), que se preocupaban y venían a preguntar por mis hijas, por mí, y que quisieron mi amistad, aunque yo lamentablemente no les facilité la tarea por entender entonces que no era muy aconsejable, pues se nos aconsejaba que deberíamos limitar todo lo que estuviera a nuestro alcancé el asociarnos con otros que no fueran compañeros de creencia, pues esto podría hacer que peligrara nuestra fe. Pero yo me preguntaba: ¿cómo es posible que gente, que se supone que va a ser destruida haga esto por mí, y los que están dentro de una organización que presume de tener la exclusividad del amor al prójimo no me hagan ni una llamada?.

Entonces no me daba cuenta que esto era parte del proceso de Dios en mi vida, para que me replanteara la relación con mis familiares no testigos, las personas de mi alrededor y mi relación con Dios.

Debo de hacer un paréntesis en esto, y decir que cuando llevábamos en Córdoba un par de años, le pedí a DIOS UNA AMIGA CON LA CUAL COMPARTIR COSAS. No mucho tiempo después conocí a una chica testigo, la cual también necesitaba una amiga. Tuvimos una amistad preciosa porque aunque yo y ella teníamos caracteres muy diferentes, nos compenetramos muy bien. Apenas tuvimos roces, pero cuando los había no pasaba ni un día en hablar y resolverlos. Pasamos momentos maravillosos y también momento muy tristes, pero fuimos un apoyo la una de la otra.

¡Ahora esta amistad se ha perdido dolorosamente, porque yo pienso diferente! ¡¡¡No ha roto nada nuestra amistad, y sin embargo la rompe una organización que dice ser cristiana, pero que pone obstáculos para que dos personal se traten y relacionen, cuando una de esas personas difiere de ideas con la mencionada organización. ¡Ridículo!¡Triste! e inhumano.

Bueno, como relataba antes, fueron nuestras circunstancias difíciles y tantas cosas ilógicas que veíamos, lo que nos hizo dejar de asistir a las reuniones. Necesitábamos meditar y reflexionar sobre las cosas que habían ocurrido, y que es lo que necesitábamos reajustar o que era lo que estaba cambiando en nosotros. Entonces,pensamos que tres o cuatro meses sin ir a las reuniones, predicar y pasando tiempo juntos reflexionando, nos ayudaría a aclarar las ideas.

Cuando esto lo comunicamos a otros, en especial a mi familia, nos cayó un chaparrón de ‘consejos' bienintencionados, pero que nos hundían más y más. Palabras como: "no se puede dejar de ir a las reuniones, hay que seguir como sea, estáis alejándose de Jehová, vuestras vidas están envueltas, estáis dando la espalda a la organización, eso es deslealtad..." me provocaban mucho dolor, pues lo que se nos increpaba, era lo contrario de lo que mi corazón me dictaba. Yo clamaba desde mis adentros: "Dios mío no puedo seguir adelante con este ritmo, solo quiero un tiempo de respiro "” ¡El Dios del Universo no puede entender que yo y mi esposo necesitemos un tiempo de reflexión!,¿ Por este motivo me quitara su aprobación y condenara ? “

Pero al parecer, el Dios que me estaban dibujando los testigos es inflexible y no permite ni un solo minuto de reflexión.

Lo que más me dolía es que dijeran: "¡Estas dejando a Jehová!"

¿Cómo me podían decir esto, si desde que nací, todo mi afán a sido agradarle?

Me sentía sin fuerzas para orar, pero un día le dije muy desesperada: “ no permitas que me quiten la fe en ti. Quiero conocerte como eres y si es verdad que eres como te han descrito los testigos un Dios que no le importa más que la gente cumpla requisitos y preceptos sin importar circunstancias, sentimientos y que iba a destruir a tantas personas solo por no ser de una religión sin importar lo que hubiera en sus corazones, entonces yo estaba decepcionada y enfada con el...“. Me acuerdo que le dije, que si era así, que lo sentía pero que prefería no creer en Él.

Poco tiempo después, empezamos a recibir respuesta a las oraciones, pero especialmente a esta suplica de auxilio echa desde la terraza de mi casa, aunque no nos dábamos cuenta de ello.

Lo primero que Dios hizo es que nos pudiéramos conectar a Internet, y ¡que alivio! Empezamos a leer mucha información, la cual nos había estado prohibida, pues era de ex testigos sinceros que contaban el porque habían dejado la organización. La información nos parecía increíble, fuimos pidiendo que se nos verificara toda esta información, y así sucedió. Aun así quisimos dar la presunción de inocencia a la organización, y les mandamos dos cartas que no contestaron. Insistimos con llamadas de teléfonos, pero no se nos contestó.

AL CABO DE DOS MESES de nuestra primera carta, por fin nos responden con una carta escueta diciendo que mandaran a un representante. A la semana vino un superintendente ( una persona con bastante responsabilidad ) y un anciano, que para nuestra sorpresa no sabían casi nada de todo lo que habíamos preguntado. Aunque fueron amables solamente querían que aceptáramos a la organización y nada más. Ni una respuesta satisfactoria, pero ¿como iban a responder si no sabían ni siquiera lo que habíamos preguntado?. Claro la organización no quería que supieran el contenido de las cartas, pues también podían empezar a pensar. Y nuestro gran dilema era: ¿cómo íbamos a aceptar a una organización que sabíamos, con documentación fidedigna, que estaba haciendo cosas que ningún testigo podría imaginar? ¿No le había dicho yo a personas DE OTRAS RELIGIONES QUE NO ACEPTARAN LO QUE SUS RELIGIONES HACÍAN EN EL NOMBRE DE DIOS SI ESTO NO ERA BUENO? ¿NO TENDRÍA QUE HACER YO LO MISMO?

Aun así escribimos una carta de renuncia de 25 folios, y tanto mi marido y yo dijimos que si todo lo que alegábamos era mentira nos lo demostraran y nos retractaríamos públicamente y personalmente a la organización. Solo hemos encontrado silencio y más silencio. Se nos a calificado de apostata antes de un anuncio oficial. EN FIN MÁS DESAMOR... Nos dieron siete días antes del anuncio formal de nuestra excomunión en los lugares donde nos conocían. Todo testigo sabe lo que le sucederá si se va, las consecuencias que esto traerá, pero una cosa es que se sepa y otra muy distinta es experimentar todo el sufrimiento que esto conlleva. De pronto tu familia se encolerizan amargamente contigo y empiezan a verte solo para lo estrictamente imprescindible, tus amigos y conocidos ni siquiera cruzan una mirada o te dan un simple hola, y de pronto pierdes de golpe como si de un accidente o un terremoto se tratara a tanta gente querida y esto tienes que asimilarlo, y seguir viviendo. Es peor que un luto, porque allí vez una caja, pero aquí no hay cajas pero la gente desaparece.

Después de las primeras semanas de dolor empezamos a participar más de lleno en un foro de ex testigos, y esto fue muy bueno y un regalo de Dios, pues de pronto era estar entre personas que habían tenido, la misma experiencia, por lo que te daba la tranquilidad de que no te habías vuelto loco ni nada por el estilo, sino que había mucha gente sufriendo lo mismo que tu. Todavía estamos con ellos dándole calor a los nuevos que se acercan y mostrándoles que se puede seguir amando a Dios.

Además de esto empezamos a leer la Biblia, solo la Biblia y con otras traducciones, y empezamos a darnos cuenta de como habían manipulado astutamente la traducción del Nuevo Mundo, no solo en los pasajes que hablaban de la divinidad de Cristo, sino en temas como el alma predestinación est... Cogiéramos la traducción que cogiéramos vertía diferente estos pasajes y entonces nos preguntamos ¿podríamos darle la presunción de inocencia y de no manipulación en este tema cuando en otros temas donde vidas de personas habían estado en juego ellos habían manipulado, engañado y no mostrando ningún tipo de compasión?.No podíamos hacerlo. Ya nada de lo que procediera de ellos nos daba confianza.

Fue entonces cuando vía Internet, contactamos con un misionero Cristiano Protestante, y el aunque nunca fue testigo, pero si conocía muy bien el tema, nos ayudo, animo, oro y enseño cosas con mucho amor y ningún tipo de imposición, coacción, ni chantaje de que lo hacia para que abrazáramos sus creencias, sino por interés y compasión.

Empezamos a visitar algunas Iglesias y grupos, católicos y luego protestante, y finalmente Jesús nos mostró que el nos había regalado su salvación, nos había amado y cuidado durante todo este tiempo, y aunque nuestra salvación no dependía de ello, pero también nos dirigió a una Iglesia donde pudiéramos disfrutar de amor de compañerismo y de asociación espiritual sana. Nunca llegue a pensar que la Comunidad de Amor Cristiano, que es como se llama la Iglesia a la que pertenecemos, nos fuera a dar tantas alegrías, y que trajera tanta sanidad a nuestros corazones rotos por el dolor. En ellos he visto cumplida las palabras de Mateo 19:29 que dice:

"PORQUE NADIE A DEJADO PADRE, MADRE, HERMANOS, O COSAS DE ESTE MUNDO... POR MÍ, QUE YO NO LE DÉ CIEN VECES MÁS"

Doy gracias a Jesús por ellos y por permitirme tener un encuentro personal con él, algo precioso, inimaginable para mi y que ha cambiado todo mi ser. A Él sea la gloria, la honra y el poder al Dios Poderoso, mi padre y Príncipe de Paz.

Ahora más que nunca estoy convencida de que Dios esta ayudándome por apegarme a lo correcto.

Que esta restaurando a mi familia en todos los sentidos, y que gracias a conocerle como el es, me ayuda a cambiar mi concepto de las personas, a tener mucha mas compasión y Solidaridad con todos, incluso cuando no piensen como yo.

Mi maestro y Padre celestial, Jesús no vino al mundo a condenar, si no a ayudar y recuperar lo que estaba perdido.

Esto es lo que me pide a mi y a todos los que nos llamamos Cristianos, un concepto muy diferente al que yo tenia.

Solo siento, que la decisión que un día mi esposo y yo tomamos, nos obligué, por las normas injustas de una organización a tener que estar separada de toda la gente que quiero: mi familia, parte de la familia de mi esposo, mi amiga..., pero también se que los pierdo por culpa de las normas de una organización de hombres, normas inhumanas alejadas del cristianismo verdadero que alegan profesar y del amor verdadero que alegan tener. Ahora oramos por ellos, confiando en que Dios algún día les quite esta venda que les impide ver.

También sé que otros por apegarse a Dios y a su hijo Jesús han sacrificado lo mismo que ahora nosotros estamos perdiendo y mucho mas, pero también se que Jesús es muy tierno, bueno y solo quiere ver a sus hijos felices, por lo que sabrá sustentarnos en esta prueba y se que si es su voluntad al debido tiempo, ara que nos volvamos a encontrar.

Y es que no necesitamos ningún tipo de organización con estas características para agradar a Dios, para servirle, y para encontrar hombres y mujeres que sin necesidad de ‘etiquetas' muestren que son verdaderos cristianos en su vida diaria.

Esto lo escribo con todo mi corazón, para que si Dios así lo desea pueda ayudar a personas sinceras que estén pasando por mi situación a que piense que Dios las ama, y que no las dejara como no nos dejo a nosotros.

Decirles que Dios no es monopolio de nadie, y que no escuchen lo que les dijeron:

“Si te vas, Dios se alejara de ti y no te escuchara”.

Por favor no lo creas esta mentira.

En este momento puedes invocar a Dios, pues Dios es fiel y se deja encontrar.

Esto también esta escrito para ti, para todo cristiano que lo lea y quiera ayudar, con amor a estas personas buenas, que están o han estado en esta organización, a encontrar a su salvador personal JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR.

(Contribuido)


ATRÁS