Cartas de Hijo Pródigo



...sobre la cuestión de los Animales Vegetarianos.



Querido José Antonio XXXXXX:

Ha transcurrido una semana desde mi anterior carta, y un gusanillo me corroe por dentro. No puedo evitar, querido amigo, y si así lo hiciera, mi conciencia me molestaría, el poder ampliar mis comentarios que a un tiempo son dudas, sobre algunas cuestiones muy básicas que aprendimos en el pasado, y que ahora me están resultando incompresibles. La duda no es un estado demasiado agradable, pero pienso, como Voltaire, que la certeza es un estado ridículo.

Espero sinceramente que tú entiendas mi estado, y que esa primera carta que te envié, con unas cuestiones, producto absolutamente de mis meditaciones y reflexiones, no hayan creado en ti una imagen desvirtuada de mi persona, que pudieran llevarte a pensar que pululo por ideas sacrílegas o influidas por círculos apostatas. Tal vez sea la sacudida que recibí con mi expulsión, tal vez sea la distancia en observar estas cosas desde fuera, el caso es que mis inquietudes sobre determinadas doctrinas y enseñanzas bíblicas me tienen muy preocupado, y me tienen en permanente zozobra.

Verás, en mi anterior carta, te exponía de lo incompresible que me resulta la cuestión universal de la soberanía de Dios. También te planteaba dudas de la cuestión de la lealtad del hombre hacia Dios, puntos básicos que requieren una argumentación que, como te dije, no he encontrado en las publicaciones de la Sociedad Watchtower. Te decía en dicha carta que no entendía el que Dios quitara la perfección a nuestros primeros padres, trayendo unas consecuencias trágicas para sus descendientes, y limitando las posibilidades de estos, de gobernarse con independencia. Evidentemente, desde esta perspectiva, el ser humano no puede dirigir su propio paso, porque fue mutilado en su potencialidad para ello. Pero es que, repasando estos temas, encontré un artículo que me trajo a la memoria viejos recuerdos. Me refiero a ¡Despertad! del 8 de abril de 1983, págs. 10-13.

El argumento que ha llamado ahora mi atención tiene que ver con los animales, y los efectos que el pecado de Adán y Eva tuvo en ellos, pues según las publicaciones de la Sociedad, los animales en un principio fueron vegetarianos, es decir, no se mataban entre ellos, ni se comían los unos a los otros. Pero con la imperfección del ser humanos y el deterioro de este, la tierra y los animales sufrieron un cambio más que sobresaliente. ¿La clave? La revista que he citado anteriormente, razona:

¿Cómo podrían los humanos cuidar este pacífico paraíso y vivir para siempre en la Tierra, que era la perspectiva que tenían ante sí? Obedeciendo las leyes de Dios. Esa era la clave. ¿Por qué era tan importante eso? Porque Dios no diseñó a los humanos para que fueran independientes de su Hacedor y, con todo, tener éxito. La Biblia dice claramente: “Al hombre terrestre no le pertenece su camino. No le pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso”. (Jeremías 10:23.)

Los problemas de la humanidad comenzaron cuando nuestros primeros padres dieron mal uso a su libre albedrío moral. Una criatura espiritual rebelde los indujo a creer que podían determinar lo bueno y lo malo sin la ayuda de Dios. Ellos decidieron independizarse de Dios. Pero eso no fue culpa del Diseñador. “Perfecta es su actividad, porque todos sus caminos son justicia. Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia; justo y recto es él”, dice la Biblia. La responsabilidad de las consecuencias de la rebelión recae sobre los rebeldes: “Ellos han obrado ruinosamente por su propia cuenta; no son hijos de él, el defecto es de ellos mismos”. (Deuteronomio 32:4, 5; Génesis 2:15-3:24.)

Puesto que los humanos querían independencia, Dios se la dio. No obstante, él ya no los mantendría en perfección. Así surgieron la imperfección y la muerte (Romanos 5:12). Y Dios ha permitido esto -por cierto período- para que todos pudieran ver lo que costaría a la humanidad, los animales y la Tierra el derrotero de independencia. Durante los pasados miles de años Dios ha permitido esto para que de una vez para siempre se pusieran de manifiesto las lamentables consecuencias de la rebelión.

Así que el independizarse de Dios y sus leyes es lo que puso al hombre en un camino de imperfección, violencia y muerte. Además, a medida que el hombre se volvió al desafuero, el caos fue surgiendo también en la creación terrestre. El hombre perdió el dominio amoroso que tenía sobre los animales. Puesto que los humanos no podían dirigirse a sí mismos pacíficamente, no es de extrañar que los animales estén en la misma condición.

Los animales -que tenían un régimen vegetariano en Edén, como los humanos- comenzaron a vivir unos de otros, y algunos hasta se alimentan de humanos cuando se les hace posible (Génesis 1:30). Y como concesión para la supervivencia del hombre, a éste se le autorizó a comer carne animal como alimento después del Diluvio. (Génesis 9:2-4.)

Observa el hilo de argumentación. Primero se habla de obediencia, estableciendo que la misma es la clave del éxito ó fracaso del ser humano. Se relaciona con la felicidad, pues el hombre no fue diseñado para gobernarse así mismo. Primera afirmación chocante, pues esto quiere decir que Dios creó al ser humano deficiente, es decir, no perfecto, pues no puede o no sabe gobernarse así mismo. Si yo fabrico un vehículo con una pieza menos, no puedo esperar, ni exigir que ese vehículo funcione a la perfección; tampoco puedo echar la culpa a los conductores si estos se estrellan y causan una catástrofe con el vehículo; es más, en ningún momento puedo exigir que estos rindan cuentas por algo que yo mismo provoco con mi proceder de crear algo defectuoso. Dios diseña al hombre con un defecto, no fue creado completo. Pero es que hay un segundo detalle a tener en cuenta, por que si Dios creó a un ser que para ser feliz necesitaba de él, entonces, ¿cómo sabe Dios que la lealtad que le muestra lo creado no está motivada por la dependencia creada, y no por un sentido de agradecimiento? ¿Cómo saben los seres humanos que la gobernación de Dios es la más adecuada si están limitados en sus posibilidades de gobernarse así mismos? ¿Hasta qué grado no hubo culpa por parte del Diseñador, al diseñar un objeto defectuoso en su origen, simplemente para demostrar la necesidad que se tenía del diseñador?

Claro, entiendo que al desobedecer, vengan los problemas del ser humano, si era así como había sido diseñado, pero es que si este no fue creado con la capacidad de saber gobernarse así mismo, viene un problema añadido, y es que Dios lo deja prácticamente en desamparo. ¿Estaba el hombre consciente la deficiencia con que había sido creado? ¿Sabía él de su incapacidad para gobernarse y dirigir su propio paso? Pero más importante aún, ¿estaba Dios consciente de los resultados que su acción iba a tener en los seres humanos? Me cuesta entender que Dios supiera que el ser humano deficiente iba a vivir miles de años de dolor, sufrimiento, crueldad, etcétera, y que Dios permitiera esto simplemente para dar una lección a este. Es como si un padre, ante la insistencia de un niño de 10 años de querer conducir un vehículo, le permitiera esto para darle una lección de obediencia

El caso es que Dios permite esta situación para que se pusiera de manifiesto las lamentables consecuencias de la rebelión. Pero es que afirma el ¡Despertad! que a medida que el hombre se volvió al desafuero, el caos fue surgiendo también en la creación terrestre. ¿Qué quiere decir esto, José Antonio? Pues según este hilo de argumentación, el desobedecer a Dios por parte de los seres humanos, tuvo unas consecuencias directas en la tierra y los animales. «El hombre perdió el dominio amoroso que tenía sobre los animales [. . .], no es de extrañar que los animales estén en la misma condición. Los animales -que tenían un régimen vegetariano en Edén, como los humanos- comenzaron a vivir unos de otros, y algunos hasta se alimentan de humanos cuando se les hace posible», dice literalmente el ¡Despertad!.

Es decir, al perder el hombre el dominio de los animales, estos comenzaron a comerse unos a otros. Ese es el extraño razonamiento. Pero es que, querido José Antonio, este razonamiento contradice la razón, la lógica y los principios más básicos de la zoología. He leído y releído información al respecto, y para nadie es concebible que el “mal comportamiento” de los seres humanos independientes, tuviera nada que ver con un cambio en los gustos culinarios de los animales, y que por esta causa, pasaran de un régimen vegetariano en Edén a uno carnívoro, con todo lo que esto envuelve.

Me explico: Ante todo, debo señalarte que es aceptable la explicación según la cual, Dios ha creado animales con gran variedad de características, pero es bastante incoherente pensar que haya dotado a los mismos con propiedades completamente inútiles en un herbívoro. Te pongo algunos ejemplos:

  • ¿Por qué habría dotado Dios inicialmente a algunos animales de las características expresamente adecuadas a infundir terror si ese no era su intención en el principio? Piensa en el gruñir de las fieras feroces, (que deriva de una innata estructura vocal), o en la cobra, que se le hincha la parte superior en el caso que sea desafiado.

  • ¿Por qué habría dotado Dios inicialmente a muchos animales con la capacidad de camuflarse para cazar o esconderse? No sólo los colores, también las formas de algunos de éstos son increíblemente aptas para confundirse justo con la vegetación. ¡Es fácil entender que, en un planeta de solos herbívoros, no sea lógico camuflarse para parecerse lo mas posible a los vegetales!

  • ¿Por qué habría dotado Dios inicialmente a muchos animales con glándulas veneníferas e instrumentos como aguijones, etcétera? Tales estructuras han sido creadas con el objetivo patente de matar, sea por defensa, como para alimentarse. ¡Serpiente y arañas venenosas no tuvieron que envenenar ciertamente las plantas antes de comerla! ¡Si no fueran amenazados por otros organismos no tendrían ciertos sistemas de defensa tan letal! Es absolutamente obvio que las funciones venenosas y paralizadoras de los venenos sirvan exclusivamente para paralizar o matar otros animales. ¿O bien deberíamos pensar, querido José Antonio, que un Dios goliardesco ha donado tales aparatos diciéndoles: "Yo os los he dado, pero a vosotros no os sirven de nada!."

  • ¿Por qué habría dotado Dios inicialmente a muchos animales con la capacidad de correr a altas velocidades? Si todos los animales hubieran sido creados como herbívoros, tendrían toda una estructura escasamente capacitada para huir u seguir a otros. El hecho que algunos predadores - como el leopardo- y algunas presas -como la gacela-, sean calibrados perfectamente para cumplir ciertas reacciones de fulmine ante ciertas situaciones de peligro, solicita el hecho que tal característica les sea indispensable por la supervivencia y por lo tanto que ya hayan sido creados como animales antagonistas. Si hubieran nacido como "pacíficos vecinos" no tendrían razón de lucir musculaturas tan extraordinarias.

Solo añadir a estas cuestiones un hecho bíblico MUY CURIOSO que ha sido obviado por la Sociedad. Cuando Jehová se dirige a Caín para advertirle sobre su hermano Abel, le dice: «Pero si no te diriges a hacer lo bueno, hay pecado agazapado a la entrada, y su deseo vehemente es por ti; y tú, por tu parte, ¿lograrás el dominio sobre él?».

¿Observas el leguaje? Se habla del pecado como de un animal agazapado, al acecho, presto para atacar a su presa. Según la Biblia, estas palabras fueron dichas a Caín en un periodo de tiempo en el que los animales eran pacíficos, no acechaban a nadie, no atacaban, por lo que difícilmente Caín hubiera comprendido la terminología usada y la advertencia.

Y es que basta con echar un vistazo a cualquier dibujo de los aparatos digestivos y masticatorios de las dos tipologías de animales para comprender que son categorías completamente diferentes. ¿Por qué motivo, habría creado Dios diferentes tipologías de aparatos, (uno apto para comer plantas y hierba, y otro para comer carne) si al principio todos eran herbívoros? No tiene sentido. En cualquier caso habría sido mejor haberlos creados todos los animales con características OMNÍVORAS, así se habrían conformado a cada futuro cambio alimenticio.

He escuchado de algunos hermanos, que afirman que los actuales carnívoros se hicieron tales, sólo después del diluvio, y que en un principio sólo se alimentaron de vegetales, pero no comprendo porqué este tipo de animales, ante la escasez de presas prefieran morirse de hambre antes que nutrirse de hortaliza, o hierba. Cualquier animal puramente carnívoro (tigre, leones,…) en el momento en que no encuentra mas presas en el propio territorio se deja morir o invade territorios de otros predadores, pero no se da un atracón de verduras y ensalada. Si hubiera sido realmente creado como herbívoro se conformaría con superar la carestía alimentándose temporalmente de alguna planta, ¿no te parece?

Pero es que el reciente caso de las «vacas locas» me ha llevado a tener muy claro en mi mente la diferencia abismal entre animales herbívoros y animales carnívoros, y a creer que si Dios los diseñó, lo hizo ex profeso para que la capacidad y función que vemos ahora, los diferenciara y los mantuviera bien distantes. Es útil recordar que algunas enfermedades como la encefalopatía spongiforme, se ha difundido justo porque los ganaderos han creído saciar el ganado, herbívoro, con restos de otros animales picados y mezclados. Esta operación equivale a forzar los bovino a alimentarse de huesos y otras partes de animales que no hacen parte de su natural alimentación con los resultados que todos han visto en los telediarios.

¿Será cierto, pues, José Antonio, que los animales que Dios creó en principio eran todos herbívoros y no carnívoros? ¿Cómo deduce esto la Sociedad? ¿Por qué sostener y hacer sostener a otros argumentos contrarios a la razón y a los principios básicos de la zoología?

En fin, José Antonio, no quiero alargar más esta carta pues no quiero hacerme un pesado contigo e importunarte. Tengo un gran desazón en mi interior, pues por un lado, espero ansioso que, debido a mi asistencia a las reuniones, los ancianos vean en mi una actitud de docilidad y les lleve a reconsiderar mi solicitud de restauración en poco tiempo. Por otro lado, tengo miedo, mucho miedo que estas inquietudes y dudas me corroan por dentro al grado de dar rienda suelta a mis pensamientos e investigaciones, llevándome a conclusiones que no quisiera. Por eso acudo a ti, en busca de una ayuda para que me ‘arrebates’ del fuego de las dudas, ese que menciona Judas 22, 23, y que tanto daño nos puede hacer a los que estamos en un estado como el mío.

Afectuosamente, de Carlos