Hola Abel.
Contesto esta carta y las tres anteriores que emitistes a nuestro correo. con la sana intención de satisfacer tus inquietudes, y ante todo, con la intención de demostrarte que no existe ningún temor a afrontar los temas que tú planteastes, que no tengo ningún tema "tabú", ni ninguna intención retorcida por mi parte de eludir preguntas, eludir personas, o publicar solo aquellas cartas que me insultan o descalifican.
Como dije en otra ocasión, no todas las cartas que recibo son para insultar, condenar o descalificar; hay muchas personas que alaban este trabajo, y también hay otras muchas que han expresado respetuosamente su disconformidad con mi labor, con algunos de los argumentos utilizados, e incluso con el tono con el que me expreso. Siempre he respondido con gratitud a estos, por ser personas abiertas al dialogo, tolerantes, no fanatizadas y respetuosas con aquellas otras personas que no piensan como ellas, o que en un momento de su vida, replantean sus creencias y modos de ver la vida. Es nuestro derecho y nuestro privilegio. El mismo que tú tienes.
Como te dije en mi primera carta, eres muy joven todavía, y esto te lleva a expresarte como lo haces, con gran seguridad en ideas y conceptos que con el tiempo, te darás cuenta, no son tan seguros ni tan estables como tu los ves, o como a tí te los presentan. Por eso, debes ser cauto en tus expresiones. La organización que defiendes, no se caracteriza precisamente por ser estable en sus interpretaciones bíblicas, en sus normas de comportamientos, en sus expectativas sobre el futuro, o en las propias de organización y gestión, y puede que mañana, algo que tu defiendes con uñas y dientes, sea modificado, reestructurado en un abrir y cerrar de ojos; puede, por ejemplo, que mañana se confirme la noticia de la despenalización por aceptar una transfusión de sangre, es decir, que no se tomen medidas disciplinarias contra aquellos que acepten una transfusión de sangre para sí mismos o para sus hijos, y a tí se te quede cara de tonto cuando trates de explicarlo a otros, como a mí se me quedó en muchas ocasiones. Debes recordar, que bajo la teoría de la "revelación progresiva", TODAS las enseñanzas que ahora defiendes, pueden estar sujetas a revisión, incluso las que tu consideres como estandartes en el conjunto de creencias de los Testigos.
Yo, en cierta medida, era como tú hace 25 años. Menospreciaba a todos aquellos que no pensaban como yo, que no "comprendían" las cosas que yo creía "comprender", que no aceptaban, por ejemplo, la proximidad del fin, el que estábamos siendos juzgados desde 1914 como «ovejas y cabras», y advertía una y otra vez de su proximidad en vista de que la «generación» iba envejeciendo. . . y mira ahora, ¡ya casi ni se mencionan estos argumentos en las atalayas y libros recientes! Ayudé a muchos a redactar una instancia al Ministerio de Justicia, (Consejo Nacional de Objeción de Conciencia) en la que explicaba la negativa del joven a realizar la Prestación Social Sustitutoria. . . y mira ahora, ¡la conciencia de TODOS los Testigos jóvenes sufrió en Mayo de 1996 una metamorfosis, y lo que antes era pecado, motivo de expulsión, después no lo fue! En nuestros encuentros privados con los hermanos, cuando llegaban las elecciones insistíamos en un rasgo de nuestra «neutralidad» era no votar. . . y mira ahora, ¡ya se puede votar libremente si así lo determina uno mismo, mientras centenares de hermanos en Alemania, Malawi, Camerún, etc. murieron creyendo que votando, aunque fuera en blanco, estaban violando la ley de Dios!
Y es que para mí, aquello era «LA VERDAD» con mayúsculas. Nada se podría alzar en su contra, y todo tipo de argumentos, razonamientos y doctrinas se tenían que rendir ante la evidencia. Todo. . ., hasta que se me ocurrió poner a prueba aquél «diamante». Y un leve golpecito fue suficiente para que se rompiera. Aquello fue una triste experiencia para mi, la más triste y la más penosa, pues todos mis esquemas se vinieron abajo, como un castillo de naipes se biene abajo con un leve movimiento.
Comprendí que el asunto es saber exactamente dónde estás ubicado, cuáles son los cimientos de tu fe, cuál es tu norte. Si este depende de la guía y dirección de una organización humana, por muy bien reestructurada que esté, por muy buenas dosis de sinceridad que ponga, por muy buenos objetivos que pretenda, al final te confundirá, te desviará en un correcto proceder cristiano, e incluso desviará tu fe y tu lealtad hacia ellos mismo, más bien que al propio Dios. ¡Esto es justamente lo que ha hecho y lo que está haciendo la Sociedad Watch Tower con personas sinceras como tú!
El caso es, que observo te preocupan ciertas preguntas, que sin la existencia y la labor de la Watch Tower, parece que para tí, quedarían sin una respuesta obvia. Me refiero a la insistencia por tu parte en decir: «¿Cómo, Dónde y Quiénes efectúan la predicha predicación hasta los cabos de la tierra, haciendo discípulos de Cristo hasta las extremidades de la tierra? ¿Dónde está la asociación mundial de hermanos y otras...?»
Parece ser que tu creencia es la de pensar que gracias a la existencia de la Watch Tower, se pueden cumplir una serie de profecías, o que el cumplimiento de estas conlleva la existencia de un colectivo super organizado como los testigos de Jehová, y que su extensión y trabajo es precisamente prueba de la bendición de Dios.
No sé si te habrás fijado que otros grupos religiosos afirman lo mismo. Curiosamente, estos otros grupos religiosos se encuentran en la mayoría de los países por toda la tierra, y en mucho menos tiempo que los Testigos, han crecido mucho más en número y extensión: los Mormones, la Iglesia de Dios Universal, la Cienciología, los Adventistas, etc. La propia Iglesia Católica y los grupos Evangélicos llevan 19 siglos, difundiendo con más o menos acierto el mensaje de salvación de Cristo, con muchas más amplitud, con muchos más sacrificio, y más altruistamente que los Testigos. Esto no lo digo yo. Esta es una de las creencias que difundió Carlos Taze Russell y todos sus seguidores en los primeros 50 años de la existencia de los testigos de Jehová.
El libro The Battle of Armageddon, escrito por Russell en 1897, pág. 169, 567 y 568, exponía esta creencia, y en el libro El Plan Divinode las Edades, pág. 72, 90 y 91, fue muy concreto al decir:
"Por diecinueve siglos, la proclamación del evangelio de un lado a otro ha recorrido la tierra a tal grado que puede decirse ha sido predicado más o menos en toda nación. Este testimonio ya se ha dado. En 1861 las Sociedades Bíblicas informaron que el Evangelio había sido publicado en todos los idiomas de la tierra, aunque no todos sus pobladores lo han recibido... No obstante, la condición del texto (Mateo 24:14) se ha cumplido: el evangelio ha sido publicado en todo el mundo como testimonio a toda nación."
¡Fíjate qué curioso! ¡Russell creía en 1897 que Mateo 24:14 y Mateo 28:18-20 ya se había cumplido por la labor de los grupos religiosos anteriores a él! Pero algo más curioso todavía es, que los textos que tú utilizas para destacar la labor de predicar en todo el mundo, o la existencia de «la asociación de hermanos por todo el mundo», eran textos que se ya cumplían en el primer siglo sin la necesidad de la intervención de una organización humana, tipo Watch Tower, que controlara y supervisara dicha predicación, el número de horas, revisitas, revistas y libros 'colocados', o todo rasgo de la vida de sus adeptos.
Esta actitud tuya es fruto de una extendida creencia de pensar que Dios utiliza a la organización Watch Tower como un «instrumento» necesario e imprescindible para llevar a cabo la predicación de las buenas nuevas. Fíjate si es así que en La Atalaya del 1 de junio de 1986, pág. 25, llegaron a decir: "Esta obra nunca se podría realizar sin una organización. Una persona por sí sola jamás podría efectuarla". Es decir, Dios precisa de un sistema de organización parecido al de los testigos de Jehová, para llevar a cabo esta ingente labor de predicar mundialmente. La presunción es evidente. Se ve que los dirigentes de ésta organización no han leído nada sobre la 'modestia al andar con su Dios' (Miq 6:8.) y sobre las palabras de Jesucristo, cuando dijo: "Les digo: Si estos permanecieran callados, las piedras clamarían". (Lc 19:40) Cristo no necesita una 'organización' para dar testimonio de las buenas nuevas del Reino, no la necesitó antes ni la necesita ahora.
Lamentaría que tú creyeras esto. La labor de predicación por todo el mundo se hace ahora, y se hizo antes de que apareciera la Watch Tower, porque esta no depende de fuerzas militares, organizaciones o grupos, sino del Espíritu de Dios. Dar el crédito de esta labor a un grupo de personas, es una aberración. La asociación por todo el mundo existe ahora, y existía antes de la aparición de la Watch Tower, porque dicha asociación no depende de «ser miembro de» o de «estar afiliado a», sino que depende de ser «oveja» de Cristo, y las «ovejas» conocen a su amo, y su amo las conoce a ellas. Antes. el «aprisco» era tangible, visible, incluso inevitable, pues toda aquella persona de raza judía estaba en el, pero con la venida de Cristo, el «aprisco» no tiene acotaciones físicas, de origen o escritas; está en el corazón de las personas, donde nadie las ve, y nadie las puede juzgar. Solo Dios y Cristo conocen de su naturaleza y condición. Ninguna asociación u organización humana puede subrogarse en ser «aprisco» exclusivo de Dios, sin caer en el error.
Si la organización Watch Tower lo hace y tú te lo crees, eres libre de profesar tal creencia y yo defenderé tu derecho a ello. Es tu responsabilidad. Pero no vengas después a juzgar a aquellos que tienen serias dudas en creer tal ignominia, y asume tu parte de responsabilidad cuando esta organización modifique doctrinas que durante su vigencia, hayan causado daño innecesario a las personas. No pongas como excusa aquello de que «debido a su deseo de ver el fin de este inicuo sistema, el pueblo de Jehová a veces ha especulado sobre cuándo estallará la “gran tribulación”, incluso relacionando este suceso con lo que se calculaba que debía durar una generación desde 1914», etc.
Un ejemplo: Tú ahora defiendes la interpretación de que «abstenerse de sangre» incluye el rechazar una transfusión de sangre como parte de un tratamiento médico, y lo pones a la misma altura que la "idolatría" y "fornicación", sin embargo, aceptas que otros donen sangre, esta sea procesada, fraccionada y finalmente trasfundida directamente, o por vacunas y sueros al cuerpo de un Testigo. No pones ninguna objeción a que otros lo hagan, incluso tal vez tú lo harías. También permites que un médico te saque sangre, la analice, la procese, y descubra tus enfermedades. ¿Cómo 'casas' esto con tu interpretación de «abstenerse de sangre»? ¿Como lo casas con aquella expresión de La Atalaya del 15 de julio de 1964 de que «la sangre no se debe usar como alimento y, cuando se extrae del cuerpo, debe ser derramada sobre la tierra», incluso matizar: «la sangre no debería servir para algún propósito útil»?
Pero es más, en tu forma de razonar, veo un intento, tal vez no consciente, de desviar la atención sobre la verdadera cuestión en el tema de la sangre, y es: ¿Prohibe realmente la Biblia las transfusiones de sangre o esto responde a una interpretación particular del grupo denominado 'testigos de Jehová'?
En todos los textos que suele citar la Watch Tower para promulgar esta doctrina, lo que se prohíbe es comer sangre. Esto es obvio, no solo por su contexto, sino porque en ese tiempo, no existían las transfusiones de sangre. El problema se crea, cuando en un determinado momento, una serie de personas cambian su entendimiento de las cosas y ESTABLECEN que comer es igual que transfundir. Después, dicha interpretación la impone como parte de la ley de Dios, incluso determinando medidas disciplinarias y represoras contra el supuesto infractor. Este es el verdadero problema. Esto es lo que hay que discutir o resolver: si una interpretación humana (no una ley divina) que es determinada en 1945, puede utilizarse, para poner en peligro la vida humana, si esta interpretación humana puede imponerse como si fuera ley de Dios, desde un determinado año en adelante.
Especialmente esto es así, cuando esta interpretación humana CONTRADICE otra enseñanza bíblica bien documentada y desarrollada, como es la de amarse unos a otros hasta el grado de 'dar la vida' por los demás. Esto es lo que enseñó Cristo: «Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. . . Este es mi mandamiento: que ustedes se amen unos a otros así como yo los he amado a ustedes. Nadie tiene mayor amor que este: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos». (Juan 13:34; 15:12-13)
La sangre es utilizada en multitud de referencias bíblicas como símbolo de la vida. La vida es la realidad. ¿No te parece contradictorio que una persona tenga que dar la vida [la realidad] por los demás, y no pueda dar la sangre [el símbolo]? ¿Cómo es posible que una persona se pueda beneficiar de la vida [la realidad] de los demás, y no pueda recibir en transfusión la sangre [el símbolo]? ¿No te das cuenta que esto es contrario al buen pensar y razonar?
Esta ilustración puede serte útil: No sé si serás casado, me imagino que no, por la edad, pero imaginando que ya tienes novia y un ladrón exigiera tu anillo de compromiso, ¿te negarías a entregárselo si él amenazara con asesinar a tu novia? ¿Razonarías del siguiente modo... "El anillo representa mi compromiso de noviazgo, y eso es más importante que la vida de mi novia"? ¡Ese razonamiento sería ridículo! Sin embargo, ese es el mismo razonamiento que estás utilizando para justificar el sacrificio de personas, incluso posibles seres amados tuyos. Si, la sangre es un símbolo de vida, pero la vida es ciertamente más valiosa que cualquier símbolo.
Debes pues, tener en cuenta que, cuando la interpretación humana contradice una doctrina bíblica, no podemos decantarnos por tal interpretación como si esta fuera la forma correcta de entender las cosas. La hermeneutica de interpretación bíblica, a la hora de determinar o establecer una doctrina debe tener en cuenta, sobre todo, el amor y la justicia de Dios. Cuando tal interpretación choca directamente con estas cualidades, debe prevalecer tal amor y tal justicia por encima de todo, pues estaríamos causándonos daño innecesario a nosotros mismos y a quienes nos rodean, incluso presentando la ley, y las cualidades de Dios como contradictorias.
Por otro lado, al señalar que «la Biblia habla de "sangre" "idolatría" y "fornicación"», no sé si ocultas intencionadamente que la «idolatría» que menciona el famoso decreto de Jerusalén es en realidad, lo «sacrificado a ídolos» que luego más tarde menciona Pablo en 1ª a los Corintios, capítulo 8. ¿Qué curioso, verdad? Pues justamente Pablo destaca que tal prohibición de la que había que «abstenerse» era temporal. Es decir, en el decreto de Jerusalén, te guste o no, existe un mandato temporal [abstenerse de lo 'sacrificado a ídolos'] y un mandato eterno [abstenerse de la 'fornicación']. Entremedias, el mandato de 'abstenerse de lo estrangulado y de sangre' ¿dónde encuadrar estas prohibiciones? ¿En la prohibición temporal o en la prohibición eterna?
Pero hay algo más, en el decreto de Jerusalén hay dos bloques de prohibiciones de diferente naturaleza: una que incluye tres aspectos del comer [abstenerse de los sacrificado a ídolos, lo estrangulado y la sangre] y otra, que incluye un aspecto moral [abstenerse de la fornicación]. Lógicamente, el tratamiento de ambos bloques debiera ser diferente, dependiendo del carácter que reciben en la propia ley de Dios. No es igual fornicar que comer algo prohibido, ni los efectos ni las implicaciones se pueden asemejar. Es por eso, que un gentil podía comer sangre o animales sin sangrar, (incluso un judío podía vendérsela) empero, no era lo mismo con la fornicación. La reacción de Dios y su reflejo en La Ley contra esta práctica era muy diferente, al que producía el comer algo prohibido.
Me hago eco nuevamente de las palabras de un ex-testigo, que dijo: «Las cuatro cosas alistadas juntas, de las que los cristianos gentiles harían bien en abstenerse, lo están por el grado de posibilidad y riesgo de que en sus prácticas los gentiles pudieran escandalizar a los conversos entre los de la circuncisión, independientemente de su respectiva gravedad moral intrínseca».
Es decir, estas 'prohibiciones' no fueron alistadas por la maldad moral que suponía cada una de ellas, de hecho, otras acciones como el asesinato, el robo, la pedofilia, etc, estarían por encima de las enumeradas. Aparecen como obstáculo en la buena relación entre cristianos -judíos y cristianos- gentiles, pero no por su gravedad moral. Es por eso que, en la redacción del decreto ni siquiera se utiliza la sentencia penal final que condena a quien la viola. Solo se dice: «Si se guardan cuidadosamente de estas cosas, prosperarán. ¡Buena salud a ustedes!» (Hechos 15:29, TNM)
Es por eso que muchos estudiosos del tema, incluyen la prohibición de 'comer' de Hechos 15:28-29 entre lo que los doctos identifican como «leyes dietéticas». Observa lo que dice una publicación religiosa:
“Se reconocía que la sangre era el asiento de la vida, y por lo tanto cosa sagrada. . . . La prohibición de la sangre llegó a ser una de las leyes dietéticas del código mosaico, pero debido a que se incluyó dentro de las estipulaciones de este pacto con Noé los judíos posteriores consideraban que aplicaba a toda la humanidad.”-A New Catholic Commentary on Holy Scripture, pág. 187.
Las publicaciones Watch Tower reconocen la diferencia entre las "leyes morales" y estas restricciones dietéticas, diciendo:
"Las restricciones dietéticas de la Ley, como las que prohibían comer grasa o la carne de ciertos animales, ya no aplicaban".-Levítico 7:25; 11:2-8. (Los testigos de Jehová y la cuestión de la sangre, pág. 10)
Curiosamente, incluyen «comer grasa» como parte de dichas restricciones dietéticas, sin mencionar que la grasa y la sangre son relacionadas a menudo en un mismo versículo de la Ley, y por tanto, fueron parte de las restricciones dietéticas que fueron abolidas con la venida de Cristo. Y es que Cristo, declaró limpios todos los alimentos (Marcos 7:19) aunque estos podían ser restringidos temporalmente por una causa concreta: la surgida en Jerusalén. (Hechos 15:20)
En resumen, amigo Abel, nadie ha autorizado a los testigos de Jehová a que coloquen al mismo nivel de responsabilidad moral las prohibiciones señaladas en Hechos 15:28-29, y evidentemente, un repaso de las mismas muestran que no se pueden 'ubicar' a la misma altura o como los mandamientos por excelencia a cumplir, olvidando los demás. No es igual abstenerse de la 'fornicación', que abstenerse de lo 'sacrificado a ídolos'. Pablo lo dijo.
Colocar la 'fornicación' a la misma altura que lo 'estrangulado' y la 'sangre' es una estratagema poco inteligente, porque su naturaleza es evidentemente diferente. Por analogía, cualquier comentarista bíblico, menos los testigos de Jehová desde 1945, asemeja la prohibición de 'comer sangre' a comer lo 'sacrificado a ídolos' y por lo tanto, de características temporales. Lo demás es pura especulación e interpretación humana, convertida en Código Civil y Penal, que ha causado y sigue causando mucho daño.
Fíjate si es así, que muy pocas personas, de su propia iniciativa, y leyendo los pasajes en cuestión, llegan a las conclusiones defendidas por la cúpula de Brooklyn, ¿O es que tú, leyendo solo Hechos 15, y sin haber leído nunca las 'publicaciones Watch Tower', habrías llegado a comprender, que la Biblia prohíbe las transfusiones de sangre?
En cuanto a tus razonamientos comparando la prohibición de la sangre con el fruto del árbol de lo bueno y de lo malo, creo que te equivocas de manera penosa. Aunque te resulte atractiva la ilustración, te recuerdo que en el tema de la sangre, Dios no nos está probando, no hay 'fruto prohibido'. Todos los matices que tu señalas, son matices añadidos por la Watch Tower y copiados por tí, para hacer de alguna manera razonable lo que no lo es.
Decir que la sangre pertenece a Dios, y que por esa sencilla razón, él tiene el derecho, y por eso la prohibe, ¡es una tremenda abominación! También la vida es de él, y sin embargo nos dice que la demos por los demás, aún por los enemigos. ¿Qué vale más?
Decir que la sangre es sagrada, nuevamente muestra la inconsistencia de tus argumentos. Primero, porque tal declaración no existe en la Biblia; segundo, porque si una materia u objeto ha sido elevado al grado de lo sagrado, nunca puede ser elevado por encima de la vida.
Me explico: Jesús tuvo una lucha muy grande contra los fariseos por el tema de sábado, pues el extremismo de estos les había llevado a interpretaciones humanas contrarias a la vida. Les dijo:
“¿No han leído ustedes lo que hizo David cuando él y los hombres que iban con él tuvieron hambre? ¿Que entró en la casa de Dios y comieron los panes de la presentación, algo que a él no le era lícito comer, ni a los que iban con él, sino solamente a los sacerdotes? ¿O no han leído en la Ley que los sábados los sacerdotes en el templo tratan el sábado como no sagrado y continúan inculpables? Pues yo les digo que algo mayor que el templo está aquí. Sin embargo, si hubieran entendido qué significa esto: ‘Quiero misericordia, y no sacrificio’, no habrían condenado a los inculpables. Porque Señor del sábado es el Hijo del hombre”. (Mateo 12:3-8)
¡Qué bonita lección, amigo Abel, nos da Cristo aquí! ¡Lo "sagrado" no está por encima de cosas vitales y necesarias para la vida, y cuando una persona se está muriendo, no puede convertirse en "intocable" un material que puede ser esencial para que esa persona siga viva! ¡Hacer esto sería violar el espíritu imanente de la ley de Dios, y caer en actitudes farisáicas condenadas por el propio Cristo! Pues, “¿quién será el hombre entre ustedes que tenga una sola oveja y, si esta hubiera de caer en un hoyo en sábado, no habría de echarle mano y sacarla?", preguntó Jesús, para luego añadir: "¡de cuánto más valor es un hombre que una oveja!”. (Mateo 12:11-12)
¡De cuánto más valor es la vida de un niño, que la sangre que se le pone! ¡De cuánto más valor es tu vida , que un mero fluido que cumplirá una función temporal en tu organismo, pero que con el tiempo será reemplazada por sangre propia que producirá tu propio cuerpo!
Dices que 'Jehová no nos pide imposibles, sino obediencia' y llevas toda la razón. No nos pide que obedezcamos las interpretaciones caprichosas inventadas por Knorr y Franz en 1945, qu con el tiempo se convirtieron en código de ley de obligado cumplimiento, y que en la actualidad se sostienen en base a la tradición y el seguidismo de una serie de 'iluminados'. Quiero misericordia y no sacrificio, no el sacrificio de niños inocentes, no el sacrificio de hombres y mujeres honrados y sinceros, no el sacrificio de su entorno familiar, social, de trabajo. . .
Cuando tu comprendas esto, comprenderás lo demás.