I
¿QUIÉNES SON?
os Testigos de Jehová son personas movidas a tomar en serio su religión, y por este motivo, suelen visitar muy a menudo los hogares, a veces cada mes, a veces cada semana, con el objetivo de captar nuestra atención a un interrogante, una necesidad humana, un deseo sincero o una idea en la que la Palabra de Dios, la Biblia, juega un papel primordial y vital.
Ellos son enseñados continuamente con la idea de que su labor de predicación, que envuelve la visita regular a los hogares, es un requisito cristiano para salvarse, y es a su vez, una 'labor salvavidas'; que se debe efectuar con urgencia, (como la de un aviso general ante un fuego o un huracán o una catástrofe previsible). Por lo tanto en su labor, existe un trasfondo de intencionalidad bienhechora hacia los demás.
Curiosamente esta labor, no lleva aparejada o implícita la realización de todos los rasgos expresivos del amor, es decir, en estas visitas, no realizan una labor humanitaria integral como la de ayudar a las personas enfermas, visitar a los ancianos, cuidar de los desvalidos o cubrir una necesidad básica de dar un plato de comida al indigente, (Mat. 25:31-46) sino que centran su expresión de amor en el mero formalismo de avisar de lo que va a venir, y si alguien se interesa, tratan de atraer a la persona hacía su grupo para hacerlo un prosélito más que en el futuro realice esta misma labor de captación. De esta manera, dicen ellos, realizan lo mejor que se puede hacer por los seres humanos en la actualidad: comunicarles la proximidad del Reino de Dios.
Para ello se proveen de los mejores materiales y las más depuradas tecnologías de marketing con objeto de 'captar' esa atención. Cada semana dedican un 50 por ciento de sus reuniones a aprender de esas técnicas, con ejemplos, demostraciones y discursos, en los que refinan las mismas.
Entre los testigos de Jehová hay personas de todos los estratos sociales, culturas, y nacionalidades, aunque escasean personas de altos estudios universitarios, profesiones liberales como médicos, abogados, jueces, y son muy pocos los que pertenecen al mundo de la cultura, el periodismo, el deporte, o el arte.
Sus peculiares doctrinas, y los obstáculos que estos ponen a este tipo de personas para entrar en sus filas, retienen o en muchos casos impiden que tales personas acudan al grupo, o que una vez dentro, puedan compaginar este tipo de profesiones con su nueva fe.
Por supuesto, cuando un médico, abogado, o famoso se hace testigo de Jehová, esto es informado en sus publicaciones, en las que, de inmediato, se ofrece una especie de biografía, mencionando el esfuerzo que tal persona tuvo que hacer para no mezclarse con el mundo en el que se movía, (vea Abogados, Danza, Deportes, Actor, etc., en los Índices de sus publicaciones, y encontrará experiencias de personas que pertenecen o han pertenecido al grupo) y destacando lo negativo de tales profesiones, por los peligros que envuelven para su fe.
Suelen ser identificados con facilidad por las calles por su modo de vestir. Tal como los altos ejecutivos empresariales, se uniforman con corbata y chaqueta, y no se desprenden de su cartera o bolso en los que portan revistas y libros publicados por la Sociedad Watch Tower, que distribuyen, antes, por un precio concreto, y ahora, solicitando una contribución voluntaria.
Son amables y educados al visitar los hogares o abordar a las personas por las calles o en los comercios. Ellos consideran que en ese momento, están llevando «formalmente» las buenas nuevas del Reino de Dios, que son «portadores» de un mensaje de salvación a la gente, y se proveen de sus mejores atuendos para no «rebajar» la importancia de ese mensaje ante los ojos de los demás.
En otras ocasiones, aprovecharán o provocarán conversaciones «informales» en las que tratarán de envolverle, para hablarle de alguna noticia negativa del entorno, y presentarle «la única esperanza para el ser humano». Por supuesto, nunca le dicen que para ser beneficiario de tal esperanza, debe unirse a sus filas, y dar un leal apoyo a una organización humana cuya cabeza visible es la Sociedad Watch Tower Bible and Tract. Le hablarán de hacer la voluntad de Dios, pero nunca le dirán que hacer la voluntad de Dios está íntimamente relacionado con la actividad de distribuir publicaciones: revistas, libros y folletos, editados por esta Sociedad que con el tiempo absorberá y monopolizará las conversaciones. Si no hace esto, le darán a entender que nunca tendrá la aprobación completa de Dios.
Cuando habla con uno de ellos, observará de inmediato el uso de un lenguaje diferente. Términos poco usuales afloran a su boca con facilidad con un sentido nuevo: "grande muchedumbre", "nuevo sistema", "el mundo", "la verdad", "el paraíso", etc.
Junto a este lenguaje, una gran habilidad para citar de la Biblia y relacionar la conversación que mantiene con usted, con pasajes y relatos bíblicos, pues para ellos, todo estaba escrito y todo es parte de la profecía que se cumple.
Y como peculiar, el uso de una nueva traducción de la Biblia: la Traducción del Nuevo Mundo, que le ofrecerán en diferentes formatos.
II
¿QUÉ CREEN?
icen basar sus doctrinas en la palabra de Dios, la Biblia. De hecho, suelen utilizarla profusamente con citas continuadas de ésta, en casi cualquier artículo que aparece en sus publicaciones.
También dicen regir su vida moral por la Biblia, y se adhieren con lealtad al entendimiento y explicaciones que reciben de ella, de parte de un pequeño grupito denominado «Cuerpo Gobernante», que como su propio nombre indica, «gobierna» la vida de estas personas, tanto moral como espiritualmente las veinticuatro horas del día.
Esto es lo que les hace particularmente diferentes a los demás. Ningún testigo de Jehová puede libremente interpretar la Biblia, o aplicarla en su vida, sin antes haber leído las «publicaciones Watch Tower» (está expresión la utilizan ellos mismos en La Atalaya del 15 de agosto de 1999, pág. 27).
Estas publicaciones están elevadas a la misma altura que la Biblia, de hecho, nada hay que no abarquen, y donde se pronuncien con dogmatismo.
Si alguna persona desea pertenecer al grupo, no puede actuar o profesar creencias, (y mucho menos divulgar), que sean diferentes a las determinadas por dicho «Cuerpo Gobernante», y publicadas previamente en sus revistas o libros. Hacerlo puede significarle la expulsión o desasociación del grupo, dos expresiones que utilizan para describir e identificar a aquellas personas que son echadas o apartadas del colectivo, en cuanto se observa que éste actúa o divulga creencias diferentes de las «oficiales».
Esto les crea un problema continuo de entendimiento y aplicación, pues ni las normas morales ni las doctrinas, permanecen estables por mucho tiempo. Todo el conjunto de doctrinas y normas morales de los testigos de Jehová están sujetas a revisión en cualquier momento, bajo la excusa de que Dios les está revelando progresivamente la verdad bíblica, y su aplicación en la vida de sus miembros.
Esto les ha llevado por un tiempo a permitir cosas que ahora prohíben, o a prohibir cosas que ahora permiten, a creer cosas que antes rechazaban, o a rechazar cosas que antes prohibían. (La celebración de cumpleaños, la Navidad, las transfusiones de sangre, el fumar y otras, son ejemplos de cosas que antes aceptaban y ahora prohíben, y la Prestación Social Sustitutoria, el votar en las elecciones, los trasplantes y otros, ejemplos de cosas que antes prohibían y ahora aceptan).
Creen que estamos viviendo en los ‘últimos días’ de este sistema de cosas. Que Cristo fue entronizado como Rey del Reino de Dios el 2/3 de Octubre de 1914, y que desde ese día en adelante, comenzó una «presencia invisible» que culminará con el fin. Durante ese tiempo, una «señal» compuesta de más de 20 rasgos (antes decían 39) avisa a la humanidad de tal «presencia» y es urgente ponerse de parte de Dios (unirse a sus filas) para ser salvados de la futura destrucción mundial que se avecina.
No creen en la Trinidad, inmortalidad del alma, infierno. En cambio, incorporan doctrinas novedosas como las de afirmar que la tierra permanecerá para siempre, que no todos los seguidores de Cristo irán al cielo, sino solo 144 mil personas, y que el resto vivirán eternamente sobre la tierra, gobernados por estos.
Afirman que estas personas comenzaron a ser escogidas en 33 d. C., y fueron completadas para 1935, momento en el cual, se comenzó a recoger a una ‘gran muchedumbre’ que tiene esperanza terrenal. Les diferencia la ‘adopción’ que Dios realiza sobre el primer grupo, les dan un nuevo nacimiento y una nueva filiación. Este más alto privilegio de un grupo sobre otro, les lleva a crear una doctrina de sumisión de uno hacia otro en la dirección, entendimiento y control de todo el entorno doctrinal y organizacional que les gobierna. Curiosamente, esta sumisión solo es aplicable a las normas y doctrinas emanadas del ‘Cuerpo Gobernante’ (un grupito selecto del ‘esclavo fiel y discreto’), que se auto escoge y nombra sobre los demás.
Por supuesto, no todo lo que aprenden y enseñan los Testigos es malo. Suelen regirse por unas normas estrictas de moralidad, honradez y educación. Ante todo debemos decir lo mismo que dijo un anterior miembro de éste colectivo, y es que «muchos de los que se hacen testigos de Jehová eran anteriormente irreligiosos, sin inquietud espiritual, esencialmente de expectativas materialistas. A partir de su ingreso en la organización, hicieron un cambio significativo en esos asuntos. A una parte de ellos al menos, se les ayudó a liberarse de problemas serios relativos a la promiscuidad sexual, el alcoholismo, la adicción a las drogas así como de violencia o falta de honradez, y hasta de un entorno criminal. Eso ciertamente ha mejorado sus vidas».
Así pues, es de destacar las normas morales que promueven, la honradez y otra serie de cualidades que mejoran la relación humana, aunque, en pos de ser veraces, también es cierto que tal registro de ayuda no es el único. La mayoría de las iglesias y organizaciones religiosas pueden aportar muchos casos y testimonios de personas, cuyas vidas experimentaron un cambio como resultado de una conversión. Así mismo, el registro de personas que fueron ayudadas por la sociedad Watch Tower para que abandonaran hábitos viciosos o adicciones puede sin duda ser igualado incluso por organizaciones de tipo social como Alcohólicos Anónimos, centros de ayuda para adictos a las drogas y otras entidades parecidas. Pero la mayoría de los que han llegado a ser testigos no son personas que previamente estuvieran afectados por tales problemas. La pregunta, entonces, es: ¿Cuál ha sido el precio pagado por los beneficios aparentemente obtenidos? ¿Ha resultado su ingreso en la organización en una pérdida de libertad para expresar la verdad, la fe y el amor de una manera exenta de coacción y restricciones impuestas por hombres? Si tal fuera el caso ¿Cuán auténtica ha sido mejora obtenida? ¿Cuán genuinamente cristianos son los beneficios aparentes?
III
UN CELO MAL ENCAMINADO
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os testigos de Jehová suelen justificar su celosa labor proselitista, en algunos casos hasta agresiva, diciendo que "los primeros cristianos se distinguieron por su celo", y para ello se proveen de citas seglares en las que se destaca tal hecho. Por ejemplo, suelen citar el libro 20 Centuries of Christianity donde los escritores comentan sobre los cristianos primitivos y la actitud de Roma para con ellos:
"Si Roma estaba dispuesta a hacer una excepción en el caso de los judíos, ¿por qué no estaba igualmente dispuesta a eximir a los cristianos de derramar incienso sobre los altares de los emperadores divinos? Los cristianos hicieron surgir el problema de la tolerancia en una forma más exasperante de lo que jamás lo hicieron los judíos. Los judíos eran una clase de corporación exclusiva y no efectuaban proselitismo activo. Por otra parte, los cristianos eran proselitistas incesantes. Estaban resueltos a hacer cristianos de toda la población." (Citado de La Atalaya del 15 de julio de 1970, pág. 436)
Del mismo modo, ellos se consideran "proselitistas incesantes" y se atribuyen el derecho de visitar los hogares de forma regular, insistiendo en dejar en manos del amo de casa algún tipo de literatura publicada por la Watch Tower, o algún interrogante que gire en torno a la Biblia o al futuro del ser humano, para volver a insistir en otra visita en las ventajas de estudiar la Biblia con ellos. ¿Objetivo final? Que estas se hagan testigos de Jehová.
Ellos no hacen distinciones entre personas de países declarados 'cristianos' y los que no; TODOS necesitan ser evangelizados y a TODOS se les tiene que predicar las 'buenas nuevas del reino', puesto que TODOS están en peligro de muerte. El Reino de Dios destruirá "dentro de poco" a este sistema de cosas, y si uno no hace caso a su mensaje, y se une a las filas de los Testigos, será destruido junto con él.
Su obra es pues, una "obra salvavidas" (esta expresión suele ser frecuentemente utilizada en las publicaciones de la Watch Tower, p. ej: en La Atalaya del 15 de mayo de 1990, pág. 29 anima a los jóvenes a "emprender la obra salvavidas de predicar de tiempo completo", en La Atalaya del 1 de enero de 1986, pág. 15 se dice que a los testigos de Jehová "como en el caso de Noé, se nos ha encomendado una obra salvavidas, pero en esta ocasión con la perspectiva de salvar a millones de personas que ahora viven", y en La Atalaya del 15 de marzo de 1986, pág. 18 se exhorta, pues "podemos regocijarnos de que el juicio divino no se ejecute sino hasta que se haya completado esta obra salvavidas"), y es "urgente" realizarla.
Ellos razonan:
"Pero la visita que hacen los testigos de Jehová es una visita de tipo diferente. Saben, por supuesto, que usted puede estar ocupado, o que hasta tenga temor. Pero se sienten impelidos a visitarlo debido a un peligro en el horizonte que posiblemente por estar usted demasiado ocupado no haya reconocido. (Vea Lucas 21:34-36.) Los testigos de Jehová verdaderamente lo visitan por amor y consideración a usted. Creen que la vida de usted está en peligro."
(Vea La Atalaya del 1 de octubre de 1972, pág. 596).
Y lo ilustran:
"En caso de que alguien se estuviera ahogando, seguramente haríamos cuanto pudiéramos por salvarlo. Del mismo modo, los siervos de Jehová anhelamos utilizar nuestras aptitudes para dar testimonio en toda oportunidad." (La Atalaya del 15 de septiembre de 1996, pág. 19).
Y es que para ellos, el tiempo que queda es reducido, está ‘acortado’. Muy pronto, Dios va a destruir este sistema de cosas y lo va a sustituir por otro. Hace 50, hace 30, hace 10 años, siempre han repetido con intensidad lo mismo: 'que viene el lobo', 'que viene el lobo'.
En 1993, tuvieron la desfachatez de utilizar la fábula del pastorcillo que, para crear un poco de emoción, se puso a gritar: "¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!", sin haber lobo alguno, y la aplicaron, no a ellos que por más de un siglo habían venido haciendo eso, sino a miembros de otras iglesias, incluso su propio predecesor, William Miller, (del que cogió el listón el primer presidente de la Watch Tower, Carlos T. Russel), para crear ese 'poco de emoción' que mueva a la expectativa y a la acción. (Vea ¡Despertad! de 22 de marzo de 1993, pág. 3-4)
Leyendo una de sus muchas advertencias, es como si hubiéramos leído todas la que han publicado en el pasado siglo:
" El fin vendrá en nuestros días, y todas las pruebas indican que en realidad está muy cerca. Por eso, día tras día nuestro proceder en la vida debe reflejar dicha convicción. Además, el hecho de que estemos tan adentrados en los días finales de este sistema debe hacer que estemos resueltos a hacer todo lo posible en la obra excelente y muy urgente de declarar las buenas nuevas como testigos de Jehová limpios y celosos." (La Atalaya del 15 de noviembre de 1984, pág. 22).
Ellos consideran deleznable que otros grupos religiosos, en especial la Iglesia Católica se haya hecho 'tolerante' o se hayan dormido en la realización de esta labor, y por eso han recurrido a un sinnúmero de argumentos para incentivar esa urgencia.
Por lo general, ellos juegan con dos barajas: suelen destacar cualquier noticia relacionada con guerras, terremotos, hambres, o delincuencia, cuando estas se acentúan en alguna zona del mundo, para hablar de que «las señales de los últimos días» se están cumpliendo, y de que «el fin» está próximo, y cuando esto no es posible porque la situación no se presta a ello, destacan el posible anuncio de 'paz y seguridad' que reseña la Biblia, y que culminará con la destrucción. (Mat 24:3-7; 1Tes 5:3; 2 Tim. 3:1-5)
De esta manera, mantienen en vilo a sus miembros, y les mueven a acción. En los argumentos utilizados, todavía resuenan las palabras de F. W. Franz, en aquél entonces, vicepresidente de la Sociedad, que en la graduación de la Escuela Bíblica de Galaad de 1975, el domingo 2 de marzo, impresionó al auditorio enérgicamente con la urgencia de la obra de predicar. Recalcó el hecho de que, según la cronología confiable de la Biblia, 6.000 años de la historia humana terminaría en septiembre de 1975 según el calendario lunar. Esto coincidía, según él, con un tiempo en que "el género humano [está] al punto de causar su propia muerte por inanición," y también se encara con envenenamiento por la contaminación del ambiente y destrucción por armas nucleares. Franz añadió: "No hay base para creer que la humanidad, obligada a hacerle frente a lo que ahora tiene ante ella, pueda existir por el séptimo período de mil años bajo el sistema de cosas actual". ¿Quiere decir esto que sabemos exactamente cuándo Dios destruirá este viejo sistema y establecerá un sistema nuevo? Franz mostró que no lo sabemos, puesto que no sabemos cuánto tiempo duró el intervalo entre la creación de Adán y la creación de Eva, punto en que empezó el día de descanso de Dios de siete mil años. Pero el orador señaló que "no debiéramos pensar que este año de 1975 no tiene importancia para nosotros," porque la Biblia prueba que Jehová es "el mayor cronólogo" y "tenemos una fecha que nos sirve de ancla, 1914, que marca el fin de los Tiempos de los Gentiles." Por eso, dijo él al continuar, "estamos llenos de expectación en cuanto al futuro cercano, en cuanto a nuestra generación".
Llegó septiembre de 1975 y no pasó nada. Era cuestión de esperar para ver cuánto tiempo duró el intervalo entre la creación de Adán y la creación de Eva, decían algunos. Al principio se creía que sería poco tiempo. ¡Había que seguir predicando sin parar! Dos años después, se comenzó a explicar que 'tal vez fuera más tiempo del que creíamos' y se dieron fuertes argumentos para ello. (Vea La Atalaya del 1 de Diciembre de 1976). ¡Había que seguir predicando!
Otro punto significativo de sus errores, estuvo en torno a 1986. Ese año se apoyaron principalmente en su segunda alternativa: la 'Paz y Seguridad'. La Organización de Naciones Unidas declaró el 'Año Internacional de la Paz'. Los dirigentes de los testigos de Jehová vieron en este hecho, un posible cumplimiento de las palabras de Pablo en 1 Tesalonicenses 5:3 y enfocaron toda su atención en el posible cumplimiento de estas palabras, con tal de mantener a la gente en vilo y con un sentido de urgencia alterado; se reimprimió un libro, la Asamblea de Distrito se intituló "Paz Divina" y muchos de sus discursos giraron en torno a ello. La avalancha de información que la Sociedad Watch Tower aportó relacionada con tal evento, y la multitud de citas que se hicieron en torno a este acontecimiento llevaban un único objetivo:
"¡Paz y seguridad!" Pablo nos advierte aquí en cuanto a la proclamación que se oirá en la parte final de la "presencia" de Cristo. (1 Tesalonicenses 5:3.) ¿Oiremos pronto esta proclamación? ¿De dónde podría originarse tal grito de paz y seguridad mundial? [...] ¡Una serie de sucesos ha estado conduciendo al mundo a ese grito de "Paz y seguridad"! [...] Completamente al tanto de la crisis que cada día empeora, las Naciones Unidas declararon el año 1986 como el Año de la Paz Internacional. Las naciones han respondido a esta declaración de diversas maneras. En su mayoría, han apoyado el Año de la Paz de un modo u otro, [...] Las religiones del mundo no se han retraído de dar su apoyo al Año de la Paz de la ONU. El papa Juan Pablo II proclamó el 1 de enero como el Día de la Paz Mundial e instó a los gobernantes a proveer la guía necesaria para establecer una base para la paz universal. También hizo un llamamiento a las organizaciones religiosas del mundo para reunirse en oración en Assisi, Italia, durante el Año de la Paz Internacional. El arzobispo de Canterbury, cabeza de la Iglesia Anglicana, y algunos grupos budistas aceptaron cordialmente dicha invitación. El Concilio Mundial de Iglesias presentó una declaración sobre el Año de la Paz Internacional, instando a que se comience inmediatamente el desarme nuclear. [...] El apóstol Pablo nos dice lo que está a punto de acontecer. Dice: "Cuando los hombres estén diciendo: ‘¡Paz y seguridad!’, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera". (1 Tesalonicenses 5:3.) [...] Ahora se ha acercado el tiempo para resolver la cuestión de una vez y para siempre. [...] Cuando el mundo esté proclamando fuertemente que ha alcanzado cierto nivel de paz y seguridad, "el día de Jehová" llegará de manera espantosa y repentina. (Frase seleccionadas de los párrafos 9 a 20 de La Atalaya del 1 de octubre de 1986, pág. 16-20)
Finalmente, han estado incentivando tal urgencia, aseverando que la 'generación' que nació en torno a 1914, tendría el privilegio de ver el fin. Conforme esta 'generación' iba cumpliendo años, se recordaba éste hecho, y se avisaba de la inminencia de tal evento.
Esta forma de argumentar dio comienzo en 1954, cuando dijeron en La Atalaya del 15 de Diciembre, pág. 754:
"Ya hemos estado por cuarenta años dentro de «esta generación», la generación que presenció el memorable año de 1914, la generación destinada a experimentar el Armagedón. No se equivoque en cuanto a ello, esa guerra final es una fecha fija en el calendario divino, tan segura de suceder a tiempo como ha sido el caso con todos los otros propósitos de Jehová"
Después, conforme la fecha se iba acercando a un punto determinante, repitieron hasta la saciedad este tipo de argumentos. De hecho, en La Atalaya del 1 de junio de 1984, pág. 17 dijeron:
"Desde el año memorable de 1914 hemos observado el cumplimiento de muchas profecías relacionadas con el Tiempo del fin. Esos acontecimientos profetizados comenzaron a ocurrir hace unos 70 años. No obstante, Jesús dijo que todos ocurrirían durante la vida de una generación. ¡Es patente que estamos muy avanzados en la duración de esa generación!"
Al siguiente año, recordaron:
Por eso Jesús concluyó su parábola con esta exhortación: "Manténganse alerta, pues, porque no saben ni el día ni la hora". Esas palabras del Novio Jesucristo son muy oportunas, especialmente ahora que han transcurrido 71 años de esta "conclusión del sistema de cosas". (La Atalaya del 1 de noviembre de 1991, pág. 11)
Y lo relacionaron directamente con la 'generación' al decir:
El cumplimiento de la "señal" indica que hemos estado viviendo en el tiempo de la presencia de Jesús por 71 años, desde 1914. (Mateo 24:3.) Jesús dijo: "Cuando vean todas estas cosas, conozcan que él está cerca, a las puertas. En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas". (La Atalaya del 1 de octubre de 1985, pág. 18)
En 1986 volvieron a apuntalar este argumento, diciendo:
Este sistema de cosas ya se ha prolongado casi 72 años desde la fecha crucial de 1914. El mundo de Satanás ha durado más de lo que muchos esperaban. De hecho, algunos cristianos fieles que esperaban ver el Armagedón y el comienzo del nuevo sistema de cosas en su vida han fallecido. (La Atalaya del 1 de julio de 1986, pág. 19 y La Atalaya del 1 de noviembre de 1986, pág. 7)
Dos años después, volvieron a la carga:
Ya han pasado 74 años desde que estalló la I Guerra Mundial en 1914. Desde el punto de vista humano esto pudiera parecer un tiempo muy largo. Pero algunos cristianos que tienen vista de águila y que vieron la I Guerra Mundial están muy vivos todavía. Su generación no ha pasado. (La Atalaya del 15 de octubre de 1988, pág. 4)
Y otros dos años después, volvieron a recordar:
¿Qué, en toda la historia humana, puede compararse con lo que empezó hace 76 años en 1914? Ese no solo fue el año en que estalló la primera guerra mundial de la existencia humana, ¡sino particularmente el año en que terminaron los tiempos de los Gentiles, "los tiempos señalados de las naciones"! (La Atalaya del 1 de julio de 1990, pág. 27-8)
Finalmente, en 1991, volvieron a utilizar este sistema al decir:
"Ya los del resto ungido han visto pasar 77 años desde el fin de los Tiempos de los Gentiles en 1914, cuando algunos de ellos aguardaban la glorificación celestial de la congregación cristiana verdadera. No sabemos cuánto tiempo más tendrá que esperar el resto." (La Atalaya del 1 de noviembre de 1991, pág. 11)
No era cuestión de aflojar el paso. ¡Incluso cuando esta argumentación fue dejada de lado en noviembre de 1995, puesto que la 'generación' de 1914 cumplía 81 años, y por tanto, no entraba dentro de los cánones bíblicos de lo que debe durar una 'generación' (70 años o a lo sumo 80, según Salmo 90:10) plantearon la cuestión:
¿Significa este entendimiento más exacto sobre "esta generación" (ya el fin no viene mientras esté viva la generación de 1914, sino que viene durante la 'generación' que nazca en cualquier momento a partir de 1914) que el Armagedón no está tan cerca como habíamos creído? En absoluto. Aunque nunca hemos sabido el "día y hora", Jehová Dios siempre lo ha sabido, y él no cambia. (Malaquías 3:6.) Es obvio que el mundo se está yendo a pique y terminará en ruina completa. Nunca había sido tan crítico el que nos mantuviéramos despiertos como lo es hoy en día. Jehová nos ha revelado "las cosas que tienen que suceder dentro de poco", y debemos responder con un profundo sentido de urgencia. (Vea La Atalaya del 1 de noviembre de 1995, pág. 20).
Y es que la cuestión por la que luchan los dirigentes de los testigos de Jehová, radica en impulsar a los demás a que respondan a sus premisas con un profundo sentido de urgencia, a que 'salvaguarden su sentido de urgencia' (vea el enunciado de un artículo con este mismo título en La Atalaya del 1 de octubre de 1995) pues, ésta es la manera eficaz de distribuir más literatura impresa por la Watch Tower, comprar y edificar Salones del Reino, y 'tapar agujeros', es decir, suplir las bajas de compañeros que abandonan por apatía, rebelión, o al percibir la manipulación a que están siendo sometidos al servicio de la central de Brooklyn. Si para esto tienen que exagerar situaciones, cargar las tintas sobre ciertos argumentos, o inventar hipotéticas explicaciones relacionadas con la profecía bíblica, ellos lo hacen sin ambages.
Ahora, estamos a umbrales del siglo XXI. Frederick William Franz, que en 1975 hablaba de que "no había base para creer que la humanidad, obligada a hacerle frente a lo que ahora tiene ante ella, pudiera existir por el séptimo período de mil años", falleció en 1992. Sus explicaciones relacionadas con el intervalo entre la creación de Adán y la creación de Eva, se han perdido en la marabunta de argumentos 'provisionales' que persiguen un fin inmediato. Él, sí que no llegó a existir para ver un nuevo siglo. La 'paz y seguridad' vienen y van como las olas, al igual que la guerra, y en la mayoría de los casos todo depende de adónde enfoquemos nuestra visión; la 'generación' que vio lo que sucedió en 1914, está próxima a desaparecer; Cristo lleva supuestamente gobernando 85 años sobre no sabemos quién, pues ni tan siquiera «separan ovejas y cabras», tal como antes afirmaban, por lo que siguen en una desesperante espera nada comprensible. ¿Cómo afrontan esta espera? Pues a pesar de que sus premisas se desmoronan con el paso del tiempo, colectivamente no se rinden, se inventan nuevos argumentos, cambian fechas, establecen nuevas expectativas, y contraatacan con nuevos libros, diciendo: "¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!", sin haber lobo alguno.
Y es que la razón de su existencia no ha sido antes, ni es en la actualidad, ser "un pueblo peculiarmente suyo, celoso de obras excelentes", como dijo Pablo, sino que el afán que les mantiene activos tiene que ver con el especular sobre el futuro y el jugar a profetas amparándose en la Biblia. Ellos se sienten «instrumento» de Dios, la parte visible de la organización de Dios, que tienen que decir algo significativo sobre la vida, sobre el futuro. Todo este cúmulo de desvaríos reboza cualquier barrera razonable de lo que puede o no ocurrir.
Lamentablemente limitan su entendimiento de lo que es "celo de obras excelentes' a practicar un 'proselitismo incesante', es decir, el de visitar hogares o abordar a las personas en la calle, ofrecerles revistas o libros con su mensaje, y rellenar un informe cada mes con el número de horas, de revisitas, de libros y de revistas 'colocadas'. Olvidan lo principal, lo más esencial, la razón de ser del cristiano: el amor al prójimo y la fe.
La religión de los testigos de Jehová reúne multitud de datos, de normas, de respuestas, de obligaciones. De hecho, si alguien visita sus reuniones, observará la multitud de reglas y 'conocimientos' que salen de sus discursantes, pero lo poco que encaminan a la gente a la espiritualidad con mayúsculas. Le hablaran de golosinas como el paraíso, de lo inminente del fin y de lo que hay que hacer para sobrevivir, pero no le ayudarán a sentir el gozo de ser hijo de Dios, de volcarse en los demás, de vivir una vida de amor al prójimo.
Inculcan celo, sí, pero celo mal encaminado, pues este celo consiste en predicar muchas horas, en hacer el 'precursorado', en colocar muchos libros y revistas... en fin, celo mal dirigido ya que siempre se pide que este celo se informe. Es un celo muy parecido al que condenó Jesús, al decir: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! porque atraviesan mar y tierra seca para hacer un solo prosélito, y cuando este llega a serlo lo hace merecedor del Gehena dos veces mas que ustedes". (Mateo 23:15)
Si ese celo que se les infunde, fuera dirigido a 'edificar obras excelentes' en los demás: mejorar la situación humana, estrechar lazos, ayudar a los desvalidos, e imitar a Cristo un poquito más, mucho bien podrían efectuar. Cristo no distribuyó literatura de ningún tipo, no construyó lugares de reunión de ninguna característica, no estableció sucursales lujosas, nunca transmitió a sus discípulos un 'espíritu de urgencia' con argumentos erróneos, de características desechables después de usados. Cristo vino a dar amor y el amor no se aprende en sesiones de marketing, ni se aprende en grandes reuniones despersonalizadas, ni se aprende en escuelas. Se aprende en el día a día y surge de un corazón libre de reglas y normas humanas.
Lamentablemente, los testigos de Jehová ignoran estas cualidades, o no las perciben a plenitud, y por eso, cuando visitan los hogares con su mensaje, pueden hacer mucho daño a quienes les prestan atención y se interesan en lo que ellos dicen. Está en juego la libertad de la persona que escucha, su entorno, sus relaciones con los demás... y en muchos casos, ¡hasta su propia vida!
IV
COMO PUEDEN AFECTAR SU RELACION DE FAMILIA
os testigos de Jehová pueden cambiar su vida. Aunque a menudo, cuando alguien alega que no está dispuesto a cambiar de religión, los Testigos enfatizan 'que ellos no van a cambiar a nadie', ese es el único fin con el que visitan los hogares, con el objetivo de cambiar al oyente de religión.
Pero en el cambio hay mucho más envuelto que meramente el traslado de una iglesia. En ese cambio, existen repercusiones directas a su relación familiar, sus amigos, sus compañeros de trabajo, sus estudios, etc. Esto mismo es lo que la propia Atalaya reconoce sutilmente que sucede, cuando una persona «empieza a estudiar la Biblia» con ellos. En La Atalaya del 1 de septiembre de 1994, pág. 29 razonaron:
"La mayoría de las personas que aceptan las buenas nuevas y empiezan a estudiar la Biblia probablemente no se percaten de la envergadura de los cambios que se producirán en su vida."
Esto, por supuesto, no se hace de una manera brusca y tajante. La forma sutil de introducirse en su hogar y provocar la ruptura, suele comenzar con el ofrecimiento inocente de volver a visitarla, por si tiene una pregunta, una inquietud o una necesidad, después de haber leído una revista, un folleto, o un libro que bondadosa y altruistamente dejaron en sus manos.
Ellos tienen una preparación sistemática de la Biblia, que consiste en conocer de memoria respuestas estereotipadas a casi cada cuestión que se les plantea. Y si no las saben en ese momento, sacan un pequeño manual provisto a este fin, que contiene por orden alfabético las preguntas más usuales que se les presentan, y las mencionadas respuestas. La eficacia de esta labor de captación, dependerá de la preparación o conocimientos que se tenga de esos manuales por la persona que realiza esta labor.
Después de repetir centenares de veces cuestiones parecidas en la Reunión de Servicio, la Escuela del Ministerio Teocrático, y las Reuniones de Salida a la predicación, no es extraño que los testigos de Jehová se parezcan tanto, actúen casi del mismo modo, y tengan siempre los mismos argumentos, las mismas ilustraciones y los mismos textos para contestar preguntas o rebatir objeciones.
Pruebe si no. Haga una pregunta a un Testigo o póngale una objeción. Anote sus respuestas. Mas tarde, diríjase a otro Testigo y plantee las mismas cuestiones. Haga esta operación por tercera vez. No importa la edad, no importa el sexo ni el estrato social del interrogado. Observará que están 'clonados' mentalmente: la misma forma de presentarse, la misma forma de reaccionar, los mismos textos, las mismas explicaciones...
En cuanto alguien se sale de estos esquemas, el Testigo se desequilibra, titubea, y finalmente, si se ve en un apuro, se retira, alegando que el disputador de sus planteamientos es cabezón, y no quiere aceptar la 'verdad' sencilla de su mensaje. Su modo de proceder está regido por lo dicho en La Atalaya del 1 de agosto de 1993, pág. 16-17 que dijo:
"Muchas personas se pasan horas debatiendo, semana tras semana, pero no porque busquen la verdad, sino tan solo porque quieren socavar la fe de los demás y alardear de su supuesta formación en hebreo, griego o ciencias de la evolución. Algunos Testigos se han encontrado con ellas, se han sentido desafiados y han acabado pasando mucho tiempo discutiendo sobre creencias religiosas falsas, filosofías o errores científicos. Ha de notarse que Cristo no dejó que eso le ocurriera a él, aunque podría haber ganado debates con dirigentes religiosos instruidos en hebreo o griego. Cuando lo desafiaban, Jesús daba una respuesta breve y volvía a dirigir su atención a los humildes, a las verdaderas ovejas."
Por supuesto, Jesucristo no enseñaba la cantidad de doctrinas cambiantes y contradictorias que predican los Testigos. No decía un día una cosa y otro día decía otra. No se ponía a especular: "El Rey del Norte representa a éste y será destruido por aquél" o "La generación durará tanto", para después cambiar de explicación al año siguiente. Esta es una de las grandes contradicciones que comete la Watch Tower, que un día dice una cosa y otro día dice otra.
Es por eso, que la dirección central advierte a sus adeptos para que tengan cuidado en enfrentarse a alguien entendido en su historia y en las Escrituras, a quien difícilmente pueden confundir con explicaciones fuera de contexto, o interpretaciones especulativas sui géneris que meses después, ellos mismos modifican.
Después de este proceso de introducción y si usted muestra algún tipo de interés, le ofrecerán un 'estudio bíblico', en el que supuestamente usted va a estudiar la Biblia con ellos en ¡seis meses! Para ello, le ofrecerán una publicación editada por la Sociedad Watchtower, provista al pié de pagina de unas preguntas guiadoras "bien pensadas" que precisamente le impiden a usted pensar; por lo menos, 'canalizan' el pensamiento a unas respuestas determinadas, a una argumentación prefabricada, y a una serie de conclusiones definitivas, de las que usted no podrá diferir ni un ápice.
¿Qué cambios son los que van a exigir al estudiante? Sigue diciendo La Atalaya antes citada:
"En primer lugar, es posible que el nuevo estudiante de la Biblia pierda algunos amigos que no pueden entender por qué ya no participa con ellos en actividades que ahora sabe que deshonran a Dios. (1 Pedro 4:4.) Puede que algunos se enfrenten a oposición familiar y les duela ver que sus seres queridos rechazan a Jehová o incluso lo odian. (Mateo 10:36.) Este puede ser un sacrificio difícil. También habrá que hacer sacrificios en el trabajo o en la escuela."
Así pues, ellos saben muy bien, que cuando visitan los hogares y 'captan' la atención de alguien, van a provocar esos cambios de envergadura en la persona, que le va a llevar a romper su círculo de amigos, le va a traer problemas familiares, y le puede obstruir o modificar sus posibilidades y expectativas de trabajo o de estudios seglares.
Se engañan a sí mismos y engañan a los demás cuando dicen que no llaman a su puerta para 'cambiar' a alguien. Como me dijo un Testigo mientras predicábamos de casa en casa: "Ya lo creo que venimos a cambiarlos, vamos a darle la vuelta como un calcetín". Intentan hacer 'prosélitos' a su religión a cualquier costo.
¿Y cual es el 'cambio' exigido? Pues imagínese una situación muy repetida dentro de los Testigos: la de una mujer casada, que escucha el mensaje de casa en casa, se interesa en sus contenidos y acepta un estudio bíblico. Una de las primeras advertencias que esta mujer recibe, tiene que ver con la posible oposición del esposo y de su familia más inmediata, cuando ésta se entere de que alguien visita su hogar, basándose en las palabras de Mateo 10:34-37.
Y observe los términos utilizados con relación a su afectación al círculo familiar. La Atalaya dice:
Puede que algunos se enfrenten a oposición familiar y les duela ver que sus seres queridos rechazan a Jehová o incluso lo odian.
Con un lenguaje de estas características, juzgan el proceder de los familiares que se oponen a su incorporación al colectivo de testigos de Jehová, asociando el rechazo que despierta en la mayoría su extraña forma de interpretar la Biblia, con el rechazo u odio al propio Jehová. De esta manera preparan el terreno.
Ellos inculcan en estos nuevos adeptos, que lo que hay envuelto en estudiar o no estudiar con ellos, lo que está implicado, es su lealtad a Dios. Por eso preguntan sutilmente: "Suponga que sus familiares quieren que deje de estudiar la Biblia y de relacionarse con los testigos de Jehová. ¿Pondrá a Dios en primer lugar haciendo lo que le agrada a él? ¿Ocupa Dios el primer lugar en su vida aunque sus familiares se opongan a que le sirva?" (Preguntas copiadas de La Atalaya del 1 de octubre de 1995, pág. 8#2).
Con este tipo de argumentación tergiversan el sentido de advertencia de las palabras de Jesús, pues tratan de dar a entender que, 'estudiar la Biblia y relacionarse con los testigos de Jehová', es 'poner a Dios en primer lugar', y tiene que ver directamente con 'ser seguidor de Jesús', lo que provoca de inmediato, algún tipo de tensión y roce, con todo aquel que no considera que esto sea así.
Tal vez no sea la intención de sus dirigentes la de producir tal rotura, pero la imposición de ciertas normas de conducta, el cambio de una serie de prioridades, y la actitud intolerante sobre otras religiones o prácticas, provocan invariablemente dos reacciones: o la persona no interesada en el mensaje de los testigos acepta y calla cuando su cónyuge se hace miembro de los Testigos, o esa persona, después de observar dónde se ha metido su cónyuge, sus hijos, sus padres, etc., denuncia tal situación provocando la rotura de dicha familia.
Y es que la vida familiar cambia de manera ostensible cuando un componente de ella se interesa en el mensaje de los testigos de Jehová.
Para los dirigentes de los Testigos, cuando captan a un miembro de una familia, no es suficiente que éste crea en Dios, acepte a Jesucristo como su Salvador, y el que dicha persona mejore a esa familia aunque sea levemente, cambiando de hábitos, modificando su comportamiento y aprendiendo el respeto y la tolerancia del resto de componentes, sino que lo que aprende, debe de tener una extensión que sobrepasa el ámbito de la familia, y que se extiende a unas obligaciones regulares que envuelven la asistencia a unas reuniones semanales, la lectura de las "publicaciones Watch Tower", y la distribución de estas de casa en casa, que ellos denominan eufemísticamente «predicación», como si el cumplimiento de estas tareas, fuera imprescindible para conseguir la salvación.
Estas imposiciones provocan en la mayoría de los casos, la rotura drástica de todo aquello que no concuerda con las instrucciones siempre cambiantes recibidas desde Brooklyn.
Y quienes conocen a los testigos de Jehová saben muy bien que esto es cierto, que las normas y directrices emanadas de Brooklyn, cuando algunos miembros de una familia no las aceptan por entenderlas irrazonables, ilógicas o antibíblicas, sufren invariablemente un rechazo de los que sí. Esto se acentúa más cuando esa persona, en un momento dado ha llegado a estar interesado en el mensaje de ellos, se ha hecho miembro del grupo, y después ha decidido abandonarlo. En estos casos concretos, las palabras de Mateo 10:34-37 sufren de una metamorfosis visceral, pues el cristiano de perseguido se convierte en perseguidor. Es el Testigo el que rechaza, se opone, sentencia y condena a todo aquel que sale de sus filas, incluso si es miembro de su propia familia.
Los Testigos se defienden alegando que los principios bíblicos les han ayudado a ser mejores esposos, mejores esposas y mejores padres e hijos, pero ocultan sistemáticamente las dificultades que ocasionan en las familias por razones que no tienen nada que ver con dichos principios bíblicos, sino con las normas e imposiciones internas de la organización que 'apartan' poco a poco al adepto, de ciertos comportamientos tachados como antibíblicos (p. ej. la celebración de la Navidad, los cumpleaños, las fiestas que estén relacionadas con los padres, los enamorados, etc., que ahora prohiben y antes ellos mismos celebraban), y adoptando otros que les roban mucho del tiempo que deberían dedicar al cónyuge y a los hijos.
Imagínese que lo que significa para una familia normal, el que algunos de sus componentes, de repente comiencen a asistir tres veces a la semana a unas reuniones, asistir tres veces al año a unas asambleas probablemente fuera de su ciudad, el predicar lo máximo posible tal vez haciendo el 'precursorado', el leer diariamente la Biblia y las publicaciones de la Sociedad, el hacer un estudio de familia, el prepararse para las reuniones, etc., labores que evidentemente, van 'aislando' a la persona de otros quehaceres habituales de la familia.
Por eso, podemos afirmar que una organización que cambia la escala de valores de una familia, poniendo como prioritarias las 'obligaciones' impuestas por un colectivo humano: asistencia a unas reuniones, la labor de proselitismo, y una serie de doctrinas y prácticas que antes permitían pero que ahora prohiben, es una organización a la que hay que vigilar detenidamente, antes de que produzca un daño irreparable en nuestra vida y en la de nuestros allegados.
Una organización que acumula tesoros en la tierra en forma de locales, edificios y otros bienes, mientras aconsejan a sus seguidores que no hagan esto porque el fin está muy cerca; una organización que no respalda obras sociales, que su único fin es poseer los mejores sistemas de producción y distribución de literatura y la última tecnología conocida; una organización que controla todos los movimientos de sus seguidores, ¡y qué hasta se ha metido en la cama de sus seguidores para ver qué hacen o dejan de hacer, incluso la de matrimonios en el que uno es Testigo y el otro no! determinando por un tiempo lo permitido o prohibido de una relación sexual, lo lícito o ilícito de tal relación; una organización que dice cuándo se pueden divorciar y cuándo no, perturbando la buena convivencia de ese matrimonio, esa organización debe ser vigilada, controlada y fiscalizada por las autoridades, por el bien de la sociedad y de sus propios componentes.
2ª Parte